NUEVA ORLEANS.— Un hombre de 36 años murió bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y su familia denunció que no recibía la insulina ni la alimentación necesarias para controlar la diabetes tipo 1 que padecía. Se trata del tercer detenido por ese organismo que fallece en menos de seis meses en el centro de Luisiana.
Carlos Josué Marchena Marchena, de nacionalidad costarricense, fue encontrado inconsciente el 18 de septiembre en el Winn Correctional Center, ubicado en la ciudad de Winnfield.
Según informó el ICE, el personal realizó maniobras para intentar salvarle la vida y luego fue trasladado en ambulancia a un hospital, donde se confirmó su muerte. La causa del fallecimiento todavía no fue determinada y se esperaban estudios médicos adicionales para obtener más detalles.
Con este caso ya son 58 los detenidos del ICE que murieron desde el regreso de Donald Trump a la presidencia, en enero de 2025, de acuerdo a lo revelado por la agencia AP.

La hermana de Marchena -Franciny-, su pareja -Ana León Castro- y un hombre alojado en la celda contigua relataron que el costarricense había advertido sobre las dificultades para acceder a insulina, comida y agua durante sus traslados entre centros de distintos estados.
Según la familia, su estado empeoró después de llegar a Winn, donde permaneció menos de una semana antes de morir.
Franciny contó que la salud de su hermano había comenzado a deteriorarse cuando estaba detenido en Michigan. Allí, según relató, lo habían enviado a una celda de seguridad después de una discusión con otro detenido.
También aseguró que él le había dicho que nadie controlaba sus niveles de azúcar en sangre.
“Una persona que está sana y está tomando su tratamiento de diabetes no tiene por qué colapsar de esa manera en la que colapsó mi hermano. Eso quiere decir que mi hermano ya tenía días de no tener su tratamiento de diabetes”, sostuvo la mujer.
Una vez en Winn, Marchena les contó a su hermana y a su pareja que tenía dolor en el pecho y que no recibía suficiente agua ni comida.

Luis Herrera Andy, un hondureño detenido en la celda contigua, también escuchó los reclamos de Marchena y afirmó que le aplicaban insulina de manera irregular.
Relató que un médico le había dado pastillas para el dolor en el pecho y que Marchena había regresado enojado por la atención recibida.
Herrera contó que, el día anterior a que lo encontraran inconsciente, Marchena padecía dolor de cabeza y de estómago, escalofríos y vómitos. Además, estaba pálido, con una tonalidad violácea en la piel y transpiraba intensamente.
Horas antes de morir, cerca de la medianoche, el costarricense llamó a su pareja para contarle que las pastillas no le estaban haciendo efecto.
Consultado por AP, Rajesh Garg, responsable de la unidad de diabetes del Harbor-UCLA Medical Center, explicó que las personas con diabetes tipo 1 necesitan recibir insulina, comida y agua a intervalos regulares para mantener controlados los niveles de azúcar en sangre.
El centro de Winn ya había sido objeto de cuestionamientos oficiales. En junio, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional publicó un informe sobre una inspección que detectó incumplimientos en la atención médica, el servicio de comidas y el uso de la fuerza, entre otros aspectos. Otros dos detenidos por el ICE murieron en ese complejo desde abril.
La respuesta
Scott Sutterfield, vocero de LaSalle Corrections, la empresa que administra el establecimiento junto con la policía de Winn Parish, señaló que la muerte de Marchena estaba bajo revisión y no respondió preguntas. Aseguró que la compañía está comprometida con “los más altos estándares de atención”.
Marchena trabajaba como conductor y tenía cuatro hijos. Según el ICE, había ingresado a Estados Unidos en febrero de 2021 sin estatus legal.
El organismo informó que tenía condenas previas por delitos menores de fraude en comercios y destrucción de propiedad. En enero fue detenido por la policía del condado de Ottawa, en Michigan, por agresión. En julio, un juez de inmigración ordenó su deportación, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional.
Su hermana afirmó que había pedido la libertad bajo fianza y la deportación voluntaria a Costa Rica, pero que ambas solicitudes fueron rechazadas. El ICE no respondió a las preguntas sobre esas negativas.
Con información de AP.


