Buenos Aires, 4 octubre (NA) — La industria avícola incorpora una nueva alternativa para fortalecer la prevención sanitaria de las aves y se trata de una vacuna vectorizada trivalente que combina, en una sola aplicación, protección frente a tres enfermedades de importancia para la producción avícola, lo cual simplifica el manejo sanitario y amplía la protección sin necesidad de sumar aplicaciones por separado.
El nuevo desarrollo biotecnológico responde a uno de los principales desafíos de la producción moderna: mantener una sólida base inmunitaria desde las primeras etapas de vida de las aves para reducir el impacto de enfermedades capaces de comprometer la salud y el desempeño de los lotes.
Los especialistas subrayan la importancia de este concepto: no se trata de abordar enfermedades cuando aparecen, sino de fortalecer la inmunidad del lote para que no se presenten estas infecciones.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el desarrollo se basa en una plataforma de vacunas vectorizadas que cuenta con una amplia trayectoria internacional. Las nuevas vacunas cuentan con dos formulaciones: ambas ofrecen protección frente a las enfermedades de Marek y Gumboro; luego, cada una suma protección frente a una condición adicional, todo dentro de un mismo promotor.
Una de las formulaciones suma protección frente a la enfermedad de Newcastle, una infección viral altamente contagiosa que puede provocar importantes pérdidas en la producción avícola.
Para desarrollarla, se incorporó a la vacuna original información genética del virus de Newcastle (proteína de fusión) que permite al sistema inmunitario de las aves aprender a reconocerlo y defenderse frente a él. Según los estudios presentados, la respuesta protectora comienza tempranamente y se mantiene frente a desafíos experimentales con el virus hasta los 84 días posteriores a la vacunación.
La otra formulación utiliza el mismo principio, pero está diseñada para complementar con protección frente a la laringotraqueítis infecciosa, otra enfermedad viral que afecta principalmente el sistema respiratorio de las aves. En este caso, la vacuna incorpora información genética de una proteína característica del virus responsable de la enfermedad (gD), con el objetivo de que el sistema inmunitario pueda identificarlo y generar una respuesta protectora.
LA IMPORTANCIA DE LA INCORPORACIÓN DE VACUNAS
La incorporación de estas alternativas adquiere especial relevancia frente al impacto que pueden tener las enfermedades inmunosupresoras en la producción. Gumboro, por ejemplo, puede generar inmunosupresión, retraso en el crecimiento y menor rendimiento del lote, mientras que Marek es una enfermedad altamente contagiosa que puede producir signos clínicos severos y comprometer la respuesta inmunitaria de las aves.
Para ejemplificar el impacto de estas condiciones en la economía de los productores, se calcula que la enfermedad de Marek genera un costo de dos mil millones de dólares al año para la industria avícola mundial.
En este contexto, la prevención desde las primeras etapas de vida resulta estratégica. La disminución de la inmunidad materna puede generar una ventana de vulnerabilidad en las aves jóvenes, por lo que la vacunación temprana constituye una herramienta relevante dentro de los programas sanitarios.
El Dr. Pablo Fioretti, Médico Veterinario egresado de la UBA, especialista en avicultura y gerente técnico de Boehringer Ingelheim resaltó: “La prevención es la inversión más inteligente, por eso el fortalecimiento del sistema inmunológico es determinante. Queremos destacar nuestro firme compromiso con la investigación y el desarrollo biotecnológico que le permite a la industria avícola enfrentar y controlar los nuevos desafíos sanitarios”.
Además de ampliar la cobertura sanitaria, la nueva alternativa busca facilitar el manejo de los programas sanitarios. La vacunación puede realizarse desde la planta de incubación, la cual es un eslabón primordial dentro de la cadena productiva, permitiendo la aplicación de estos productos biotecnológicos a través de la vacunación in ovo.
“La vacunación de embriones (in ovo) implica que la inmunidad comienza antes de la eclosión. No hay una ventana inmunológica que incremente el riesgo de la salud de la parvada”, reforzó el Dr. Fioretti.
La nueva vacuna trivalente se suma así a una estrategia que pone el foco principal en la inmunidad: anticiparse a los desafíos sanitarios y trabajar desde el inicio del ciclo productivo para preservar la salud y el potencial de las aves.
Agencia NA



