Buenos Aires, 7 agosto (NA) — Una medida inédita generó un fuerte revuelo dentro de la comunidad de deportistas y aficionadas al atletismo. A través de un comunicado conjunto, las tres mayores empresas organizadoras de carreras del país —Ñandú, Sportsfacilities y Club de Corredores— anunciaron que sancionarán formalmente a los atletas que participen de sus competencias sin estar debidamente inscriptos o utilizando dorsales falsificados.
La decisión busca ponerle un freno a un problema estructural creciente: según estimaciones de las propias organizaciones, los corredores informales representan hasta el 25% de los participantes en algunos eventos, una cifra que supera por diez veces a los promedios registrados en países del primer mundo.
LAS DURAS SANCIONES: BLOQUEO Y DONACIONES BENÉFICAS
A partir de ahora, las tres empresas implementarían un registro común de infractores. Todo corredor que sea detectado participando sin abonar el derecho a carrera quedará bloqueado para inscribirse en futuras competencias organizadas por cualquiera de las tres firmas.
Para aquellos sancionados que deseen regularizar su situación y volver a competir, la medida prevé una vía de absolución: deberán realizar una donación económica a instituciones de salud como el Hospital de Niños, el Hospital Fernández o la Fundación Garrahan. Desde la organización aclararon que el objetivo carece de fines de lucro y busca educar y concientizar.
LOS RIESGOS DE CORRER “SIN DORSAL”
Las organizadoras argumentaron que la masiva presencia de corredores no inscriptos afecta gravemente la logística y la seguridad de los eventos:
* Atención médica en riesgo: Sin dorsal ni registro, el personal médico no puede identificar al deportista ni acceder a sus datos de contacto o historial ante una emergencia.
* Capacidad desbordada: Los permisos, seguros, ambulancias, operativos de tránsito, puestos de hidratación, baños y medallas se calculan en base al cupo oficial abonado.
* Congestión: Se generan embotellamientos en las mangas de largada y demoras que perjudican la experiencia de quienes pagaron su entrada.
La polémica está instalada en el ambiente runner, donde la medida cosechó tanto apoyos por parte de los atletas que exigen respeto por su servicio, como críticas sobre los controles en el espacio público.
Agencia NA


