OSLO.– La protección de los niños, la ayuda humanitaria en zonas de guerra, la defensa de las instituciones internacionales y la libertad de prensa aparecen entre los ejes que podrían marcar el Premio Nobel de la Paz 2026, cuyo ganador será anunciado este viernes en Oslo. Aunque la identidad de los nominados permanece en secreto, varios nombres y organizaciones aparecen entre las posibilidades mencionadas por expertos.

Más que una carrera entre nombres, el Nobel de la Paz es también una señal sobre las causas y valores que el Comité Nobel Noruego considera más urgentes. La decisión llegará en un contexto marcado por un récord de conflictos armados y profundas tensiones sobre el futuro del orden internacional.
Con 208 individuos y 79 organizaciones nominados, según la cifra comunicada para el proceso de este año, el Nobel de 2026 llega con una pregunta que va más allá de los nombres: qué entiende el comité por paz en un momento en que la protección de civiles, la ayuda humanitaria, la libertad de prensa, el derecho internacional y el futuro del orden global aparecen cada vez más entrelazados. La respuesta llegará el viernes en Oslo.
Estos son algunos de los nombres que suenan como posibles ganadores:
Mykola Kuleba y Save the Children
Uno de los nombres que más suenan entre los mencionados por expertos es el del ucraniano Mykola Kuleba, fundador y director de Save Ukraine. Fue comisionado del presidente de Ucrania para los Derechos del Niño entre 2014 y 2021 y jefe del Servicio de Asuntos de la Infancia de Kiev entre 2006 y 2014.
Desde el comienzo de la guerra en 2022, se ha dedicado especialmente a recuperar niños ucranianos trasladados por la fuerza a Rusia y asistir a menores y familias afectados por el conflicto. Save the Children, por su parte, trabaja con niños afectados por guerras y emergencias.
El posible reconocimiento de Kuleba y Save the Children encajaría con uno de los ejes que los expertos consideran para este año: la protección de la infancia en los conflictos. La cuestión también recibió atención de Melania Trump, que en agosto de 2025 escribió al presidente ruso, Vladimir Putin, para pedir protección para los menores involucrados en la guerra.
Las Salas de Respuesta a Emergencias
Otra posibilidad está en Sudán, donde las Salas de Respuesta a Emergencias (ERR) reúnen a voluntarios que asisten a la población afectada por la guerra y el hambre.
Estas redes han instalado cocinas comunitarias, apoyado evacuaciones, ofrecido atención médica, reparado infraestructura y prestado otros servicios esenciales, incluso en zonas de difícil acceso. Sus voluntarios trabajan a menudo en áreas inseguras y enfrentan amenazas de acoso y violencia.

En medio de uno de los conflictos más graves de África, las ERR se han convertido en una línea de asistencia para comunidades con pocas alternativas para acceder a ayuda internacional.
Mark Carney
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ganó visibilidad durante 2026 por su defensa de una mayor cooperación entre las potencias medias y por las tensiones de Canadá con el gobierno del presidente norteamericano, Donald Trump. La disputa entre Washington y Ottawa se intensificó por los aranceles estadounidenses, mientras Carney impulsó un acercamiento de Canadá a Europa y Asia.
En enero, durante el Foro Económico Mundial de Davos, sostuvo que el viejo orden mundial no iba a regresar e instó a los países de tamaño medio a coordinarse. Desde entonces, su nombre comenzó a aparecer en algunas especulaciones sobre el Nobel, aunque no existe evidencia pública de que forme parte de la lista secreta del Comité.
Su eventual reconocimiento introduciría otra dimensión en el premio: la defensa de la autonomía de los países de tamaño medio frente a las grandes potencias.
Francesca Albanese
La italiana Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, representa una de las posibilidades más controvertidas. Su nombre aparece entre las opciones mencionadas por expertos por su trabajo y sus críticas sobre la situación en Gaza y la ocupación de los territorios palestinos.

Albanese ha sido duramente cuestionada por Israel y Estados Unidos por sus posiciones sobre la guerra en Gaza. Un reconocimiento supondría así una señal especialmente fuerte sobre el papel del derecho internacional y la rendición de cuentas, y llevaría al Nobel directamente al centro de uno de los debates más sensibles de la política global.
El Comité para la Protección de los Periodistas
En un año en que informar puede convertirse en una actividad de alto riesgo, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) aparece entre las posibilidades mencionadas por especialistas. El grupo, con sede en Estados Unidos, recopila información sobre periodistas atacados o asesinados y defiende a trabajadores de prensa en situaciones de crisis.

Los riesgos incluyen guerras, amenazas de redes criminales, asesinatos selectivos, hostigamiento y restricciones a los medios independientes en países como Rusia, México, Myanmar y Afganistán.
En ese contexto, la defensa de los periodistas también implica proteger la capacidad del público de saber qué ocurre. Para el CPJ, informar se ha convertido en algunos países en una actividad que puede poner en riesgo la propia vida.
La CPI y la CIJ
La defensa de las instituciones globales aparece como otro de los posibles ejes del premio, con la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ) entre las opciones mencionadas.

En una entrevista con AFP, el historiador especializado en el Nobel Asle Sveen describió el momento como una “era de los depredadores”, dominada por la lógica de las grandes potencias y las esferas de influencia. Sobre la CPI, sostuvo: “No quieren un orden internacional. Quieren grandes potencias con esferas de influencia. Y esta corte se interpone en su camino”.
El papa León XIV
Entre los nombres que aparecen también está el papa León XIV, cuya eventual elección llevaría el premio hacia una figura religiosa en un escenario marcado por las guerras y las tensiones internacionales.

Nacido en Chicago, es el primer papa estadounidense de la historia y tiene un fuerte vínculo con América Latina. En los últimos meses también se ha pronunciado sobre la situación humanitaria en Gaza. Su figura tendrá además especial presencia en la Argentina, donde se espera su visita al país el próximo mes.
La Estación Espacial
La Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) emerge como una candidatura singular. Un eventual galardón al complejo orbital pondría el foco en la cooperación científica internacional como una forma de diplomacia.

El proyecto reúne los esfuerzos de Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá y ha permitido décadas de investigación conjunta. En un contexto de fuertes tensiones entre algunas de esas potencias, un reconocimiento destacaría la capacidad de mantener espacios de cooperación incluso en períodos de confrontación.
Donald Trump, “el fantasma en la habitación”
Aunque las posibilidades de que Trump reciba el Nobel son consideradas mínimas, su figura sigue sobrevolando la decisión. Tras haber hecho campaña por el premio y expresar su decepción por no recibirlo, cualquier elección podría interpretarse como una señal hacia el presidente estadounidense.
“Creo que está siempre presente”, dijo el historiador Oivind Stenersen a AFP. Haakon Gjerlow, director interino del PRIO (Peace Research Institute Oslo), definió a Trump como “el fantasma en la habitación” y advirtió que el comité debe preguntarse si premiar a una determinada persona u organización podría hacer “más daño que bien”, teniendo en cuenta las posibles reacciones de la Casa Blanca.

Desde el Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken relativizó esas presiones: “Siempre hay mucho cabildeo”, dijo a AFP, pero aseguró que esos intentos no influyen en las deliberaciones ni en las decisiones.
Agencia AFP



