Tras años de estancamiento y el duro impacto de la pandemia, los resultados de las Pruebas Aprender 2025 evidenciaron una mejora significativa en Lengua, especialmente en los sectores más vulnerables, mientras que Matemática continúa siendo la mayor debilidad. Aunque reconocen y celebran la mejoría, especialistas en educación coinciden en la necesidad de una lectura cauta ante un contexto de ajuste presupuestario y desafíos estructurales persistentes.
Uno de los puntos de mayor consenso entre los expertos es la importancia de que la alfabetización haya recuperado un lugar prioritario en la discusión pública. “Ese foco no fue solo del gobierno nacional. Vino también de la sociedad civil, los organismos multilaterales, los especialistas, las universidades, los docentes, los gobiernos provinciales y el Consejo Federal de Educación. Pero también creo que hay que reconocer que el Gobierno tuvo un rol en ordenar esa prioridad y llevarla a una agenda federal. No es menor: en un país con pocos consensos , las 24 provincias presentaron un plan de alfabetización”, analizó Bautista Fazio, especialista en educación y políticas públicas.
Para Fazio los resultados representan, en términos generales, una noticia positiva que no debe ser minimizada. “La mejora en Lengua es importante y no me parece que haya que relativizarla”, afirmó. En una línea similar, Cecilia Veleda, doctora en sociología de la educación e investigadora principal del programa de educación de CIPPEC, calificó como “esperanzador” el avance en Lengua, viéndolo como una señal alentadora no solo en términos de política educativa, sino también para las escuelas y la sociedad. “Muestran que es posible mejorar los niveles de aprendizaje”, sostuvo. A pesar del optimismo, coincide en que la interpretación de los datos requiere rigor y cautela.
El Ministerio de Capital Humano presentó los resultados de las Pruebas Aprender 2025 calificando el desempeño de los estudiantes de sexto grado como el “mejor en Lengua de los últimos 10 años”, y destacó una mejora sustancial en las 24 jurisdicciones del país, especialmente en aquellas que presentaban una “mayor deuda de aprendizaje”. Remarcó también la importancia de las políticas educativas basadas en evidencia. “El Compromiso Federal por la Alfabetización permitió concentrar esfuerzos, fijar objetivos comunes y trabajar en todas las jurisdicciones para mejorar los aprendizajes fundamentales”, indicó la Ministra de Capital Humano, Sandra Petovello.
Las pruebas Aprender son evaluaciones de resultados de aprendizaje, no evaluaciones de impacto que permitan establecer una relación causal directa con una política específica. Fazio advirtió que no es posible decir que la mejora en Lengua es directamente causada por el Plan Nacional, ya que este plan se centró inicialmente en el primer ciclo, mientras que Aprender 2025 evaluó a estudiantes de 6° grado. “Eso sería sobreactuar la interpretación”, marcó.
Al mismo tiempo, rechazó la lectura contraria, de acuerdo a la cual la política no tuvo incidencia en los resultados. “Cuando Nación, provincias, docentes y sociedad civil empiezan a mirar todos hacia el mismo problema, eso puede empezar a mover prioridades, prácticas y conversaciones dentro del sistema”, señaló. Destacó, a su vez, que en muchas jurisdicciones los planes fueron más amplios que tercer grado e incluyeron cambios también en otros años de la primaria. Como ejemplo de gestión local, citó el caso de Santa Fe y el de la Ciudad de Buenos Aires, dado que “Buenos Aires Aprende”, por ejemplo, incluyó cambios en el diseño curricular hacia un enfoque más estructurado y evaluaciones de fluidez lectora también en sexto grado.
Hipótesis pospandémica
“Cuánto de esa mejora puede atribuirse a las políticas implementadas es difícil de determinar”, coincidió Veleda, e introdujo otra variable explicativa: la recuperación pospandemia. “Es posible que responda, al menos en parte, a un efecto de recuperación posterior a la pandemia, ya que la asistencia regular a clases se restableció de manera sistemática a partir de 2023”, reflexionó, sugiriendo que el simple hecho de recuperar la presencialidad plena pudo haber contribuido a los resultados.
Sumo, además, la importancia de observar las trayectorias dispares entre las provincias. “Solemos mirar demasiado al gobierno nacional, cuando una parte sustancial de los resultados depende de las decisiones y políticas que implementan las provincias. Incluso provincias con niveles similares de desarrollo económico y social exhiben evoluciones muy distintas en sus resultados educativos”, expresó.
Por su parte, Irene Kit, presidenta de la Asociación Civil Educación para Todos, apuntó que la mejora “se relativiza al analizar que implica estar en niveles semejantes a los de 2021 o 2018”. “Si bien siempre alegran las mejoras, resulta prudente esperar siguientes evaluaciones con datos a publicar en 2029”, señaló. “Es alentador que ciertos resultados se atribuyan a la implementación del Plan de Alfabetización. Pero es necesario integrar más información, ya que en 2024 la mayoría de las jurisdicciones iniciaron acciones en primer ciclo o en algunos grados de ese ciclo, y, muchas veces, con cobertura parcial”, agregó.
Sugirió también que el impacto positivo en 6° grado podría estar relacionado con la estrategia denominada “Hora más” o quizás a un “ambiente” de priorización que se transfirió del primer ciclo al segundo, aunque, señaló, faltaría investigación para consolidar esa mirada.
Financiamiento
Veleda también calificó como alentador que las mayores mejoras se hayan registrado entre los estudiantes de menor nivel socioeconómico. “Esto refuerza la importancia de concentrar mayores esfuerzos en las escuelas que atienden a las poblaciones más vulnerables, si se busca avanzar hacia una mayor justicia educativa”, señaló.
“Reducir más nítidamente esta brecha requiere incluir en los presupuestos educativos nacionales la investigación, desarrollo de estrategias, formación docente continua y materiales de estudio que cooperen con los esfuerzos provinciales. Esta acción conjunta requiere acuerdos técnico políticos, pero también asignación de recursos materiales y financieros”, sumó Kit.

Alejandro Morduchowicz, especialista en planeamiento educativo, habla de una situación “contraintuitiva”: los resultados mejoran o se mantienen en medio de un fuerte ajuste del financiamiento educativo. “Lo esperable en este contexto habría sido una caída”, señala. No obstante, aclara que la relación entre presupuesto y resultados no es lineal y depende de lo que se haga con los recursos.
”Esto no significa que no haya que invertir más, al contrario. Sin financiamiento no podremos llegar muy lejos. Debemos pensar hacia atrás, cuando hubo tantos recursos, su eficacia y su distribución. Y, por supuesto, también hacia el futuro: insistir en que es necesaria una mayor inversión y pensar en cómo asignar mejor los recursos para potenciar su posibilidad de incidir en los resultados de aprendizaje”, apuntó.
Matemática: la gran deuda pendiente
Matemática continúa mostrando resultados preocupantes. Apenas el 55% de los estudiantes de sexto grado alcanza, como mínimo, aprendizajes satisfactorios. “Esta deuda se profundiza en el nivel secundario: en quinto año, según la evaluación Aprender 2024, el 85,8% de los estudiantes no logró desempeños satisfactorios. El desafío sigue siendo muy grande”, consignó Veleda.
“La buena noticia de fondo es que la alfabetización volvió al centro de la política pública. Ahora el desafío es sostener ese foco, entender mejor qué está funcionando y construir una agenda igual de seria para Matemática”, resumió Fazio.
Esta asignatura fue la prioridad definida para este 2026. En la última asamblea de 2025 del Consejo Federal de Educación, los ministros de Educación de todo el país definieron el calendario para un Compromiso Federal por la Matemática. “Puede ser una oportunidad importante, siempre que se trabaje con evidencia, continuidad y foco. Y el punto es clave que desde la sociedad civil se acompañe”, opinó.


