Buenos Aires, 23 abril (NA) – En un contexto global donde los viajeros buscan cada vez más experiencias inmersivas, conectarse con la naturaleza y huir de las multitudes, el nocturismo se convirtió en una opción cada vez más atractiva.
EN QUÉ CONSISTE EL NOCTURISMO
El nocturismo (abreviatura de turismo nocturno) se refiere a actividades que se disfrutan bajo el cielo nocturno, generalmente en la naturaleza y lejos de la contaminación lumínica urbana. Este fenómeno propone a los viajeros una nueva perspectiva de los lugares más emblemáticos del planeta, pero también ofrece experiencias exclusivas o menos convencionales.
Desde destinos para observar estrellas o auroras boreales en el Ártico, playas bioluminiscentes en Panamá, hasta safaris nocturnos en África, el nocturismo creó un gran abanico de posibilidades que invitan a explorar el mundo bajo el manto de la noche.
EL CAMBIO CLIMÁTICO INFLUYE EN LA PREFERENCIA POR EL NOCTURISMO
La preocupación en torno al cambio climático influye en esta preferencia. Según datos de Booking, el año pasado el 63% de los argentinos planearon hacer más actividades nocturnas para evitar las temperaturas altas del día, mientras que el 23% prefirió vacacionar en lugares más frescos.
La protección contra los rayos UV también fue importante para el 60% de los viajeros, que planificaron reducir la cantidad de tiempo para pasar bajo el sol u organizaron actividades por la tarde y temprano en la mañana, cuando el sol está en su punto más bajo.
EXPERIENCIAS DE NOCTURISMO EN EL CARIBE
En Bocas del Toro, Panamá, la bioluminiscencia convierte el mar en un espectáculo hipnótico: microorganismos que reaccionan al movimiento generan destellos azules que envuelven al viajero en una escena casi cinematográfica, según consigna Newsweek Argentina. A esto se suman las expediciones nocturnas en parques nacionales, donde es posible observar especies como perezosos, monos nocturnos o ranas arborícolas en plena actividad, lejos del bullicio diurno.
Otra de las experiencias más impactantes ocurre en las costas del Pacífico panameño, donde la anidación de tortugas marinas —especialmente durante luna nueva— ofrece un espectáculo natural de escala extraordinaria, combinando turismo y conservación en una misma vivencia.
En República Dominicana, el nocturismo encuentra uno de sus puntos más magnéticos en la Bahía Bioluminiscente de la isla Saona. Allí, excursiones guiadas permiten nadar en aguas que brillan con cada movimiento, en una experiencia inmersiva que combina naturaleza y asombro. Además, los safaris nocturnos en reservas naturales permiten descubrir una biodiversidad completamente distinta a la del día.
Por su parte, Aruba capitaliza su cielo despejado y su baja contaminación lumínica para posicionarse como un destino ideal para el astroturismo. Caminatas nocturnas guiadas y sesiones de observación estelar en sus parques naturales invitan a reconectar con el universo desde una perspectiva contemplativa, donde el silencio y la inmensidad son protagonistas.
#AgenciaNA


