Las circunstancias se repiten en San Lorenzo. Cuando parecía caminar erguido por el triunfo ante Gimnasia de Mendoza, en Santiago del Estero volvió a sufrir un duro golpe a su realidad. En medio de sus conocidos problemas económicos y con el debut de algunos de sus refuerzos, el equipo dirigido por Néstor Gorosito perdió ante Central Córdoba por 1 a 0 en el estadio Madre de Ciudades y sumó su segundo traspié en el presente Torneo Clausura. El gol del Ferroviario lo marcó el uruguayo Michael Santos con un buen cabezazo, a los 31 del primer tiempo. El Ciclón deberá levantarse rápido porque en la próxima fecha jugará el clásico ante Huracán.
“No hay un trabajo psicológico porque todos saben lo que es un clásico. La motivación aparece sola. Si jugamos como en el segundo tiempo, vamos a tener más posibilidades de ganar. Tenemos que hacer hincapié en que no podemos regalar un tiempo como lo hicimos hoy. Perdíamos pases fáciles, pelotas divididas y eso irrita. Las urgencias a veces y las ganas de revertir situaciones te hacen apurar y eso no es bueno, pero es lo que viene pasando hace un tiempo. En vez de rápido jugamos apurados, con urgencias. Y tenemos que equiparar las cargas físicas de los jugadores que recién llegaron con lo que ya estaban. Necesitamos que se adapten rápido”, dijo Néstor Gorosito tras el partido.
¿Se podrá levantar esto rápido?, le preguntó un periodista partidario. Y el entrenador afirmó: “Con Lanús no jugamos mal, hoy el segundo tiempo tuvimos también varias situaciones de gol. Gill tapó alguna llegada de ellos pero sobre el final, cuando ya estábamos en el descuento. El equipo fue sin ideas, pero fue. Y tuvimos posibilidades para empatarlo. Tenemos muchísima ilusión, todavía están llegando jugadores. Tenemos ilusión de mejorar. Desde que llegamos a esta parte en algunos aspectos el equipo ha evolucionado y en otros no. Pero confiamos en que vamos a mejorar. Ahora tenemos que trabajar en la semana para ver cómo están los chicos que recién llegaron y ver cómo preparamos el partido con Huracán”.
Si bien solo van tres fechas y Pipo Gorosito lleva muy poco tiempo de trabajo, tras la inesperada salida de Gustavo Álvarez en plena pretemporada, esta derrota de visitante ante Central Córdoba representa un golpe anímico importante para la construcción de su presente. Sobre todo, porque el técnico pudo contar con la inclusión de algunos refuerzos que casi no tuvieron días de entrenamiento -Emiliano Amor y Juan Pablo Álvarez- y el equipo igual evidenció algunas mejoras en el funcionamiento. Especialmente en la faz defensiva, con el ingreso del exVélez Amor, que le brindó la solidez que tanto extrañaba con la venta del colombiano Johan Romaña al León de México. Sin embargo, el resultado le fue esquivo y reavivó las dudas.
En el segundo partido de Sebastián Domínguez en Central Córdoba (venía de perder con Atlético Tucumán), el nivel del equipo fue más que auspicioso y dejó muy buenas sensaciones. A pesar de que lleva pocos días de trabajo con el plantel, se pudo observar una idea de juego simple pero bien definida. Con un clásico esquema 4-4-2 y Marco Iacobellis como conductor, el nuevo técnico buscó sumar presencia en la mitad de la cancha para cortar el circuito de creación del visitante y atacar el área rival con mucha gente. Así logró convertir su primer gol y sumó los primeros tres puntos en el presente torneo. El último triunfo del Ferroviario como local había sido el 20 de abril, 4 a 3 contra Platense.
A pesar del estado de necesidad con que llegó a este encuentro, el equipo santiagueño se tomó su tiempo para acomodarse en el campo y vislumbrar por dónde podía asestar el golpe. Durante los primeros minutos cedió terreno y apostó a las transiciones rápidas con Lucas González y el despliegue de Marco Iacobellis. De esta forma, tras 31 minutos con dominio alternado y situaciones de peligro para ambos lados, el local rompió la paridad en el marcador con un centro de Moyano que Michael Santos conectó de cabeza en absoluta soledad en el área chica.
A partir de ahí, San Lorenzo se fue desinflando, perdió velocidad y precisión en la salida. Rattalino dejó de oficiar de conector con los delanteros y todo lo que trató de elaborar en ataque fue forzado y sin llevar peligro al arco del joven Javier Vallejos. Sabiéndose superior y con la ventaja a su favor, Central Córdoba comenzó a manejar con tranquilidad la pelota y las acciones. Y hasta mereció irse al descanso con una ventaja mayor.
En la segunda parte, San Lorenzo cambió la actitud y algunos nombres. Con el ingreso de Gonzalo Del Prete -otro de los refuerzos presentados en los últimos días- se adueñó de la pelota y comenzó a llevar peligro al arco del local. En un lapso de 5 minutos, Auzmendi tuvo dos chances de gol: la primera fue un cabezazo que se fue por arriba del travesaño y segunda fue un disparo cruzado y rasante que salió apenas desviado del palo derecho de Vallejos. Sin embargo, la confianza de creerse superior y estar cerca del empate lo llevó a descuidarse defensivamente y a sufrir con cada contra comandada por Santos, Diego Barrera -uno de los más desequilibrantes- y Iacobellis.
Lo mejor del partido
En los minutos finales San Lorenzo fue por obligación, pero sin claridad. Sebastián Domínguez movió el banco y se reforzó defensivamente. Con más ímpetu que juego, el Ciclón se brindó al ida y vuelta. Lo pudo haber perdido por más de un gol y empatado con esa clarísima que tuvo sobre la hora Auzmendi. Ni una ni otra. Terminó perdiendo 1 a 0 y abrió un periodo de escepticismo de cara al clásico del próximo domingo frente a Huracán en Nuevo Gasómetro.
No sólo porque perdió bien, sino porque quedó en la parte baja de la zona A y su rendimiento colectivo sigue en deuda. Es verdad que apenas van tres fechas y queda mucho camino por recorrer. Pero en medio del reordenamiento institucional, si en Boedo quieren ilusionarse con meterse entre los ochos de la zona A, el domingo -nada menos que ante Huracán- urge ganar sí o sí. De lo contrario, sin la Copa Argentina ni la Copa Sudamericana, lo que queda del semestre se volverá eterno.


