En la Edad Media, todos los caminos conducían a Roma. En la era de la IA, a Milei. Tomó a Flavito Bolsonaro de la mano y retrató a Lula como un “ladrón” para dar vuelta las elecciones en Brasil. En España le agradecen sus contribuciones en el revés del invencible Pedro Sánchez, “zurdo corrupto, también su mujer”. Aupó a Katz en Chile, a Paz en Bolivia, a De la Espriella en Colombia y la reelección de Noboa en Ecuador. Portugal, Austria, Bélgica, República Checa, Polonia, y ya está dejando su impronta en Alemania. ¿Ola azul? ¡No, violeta, papá! En la AFA sobrevive Cheque Tapia Botón gracias al indulto del Pelu. Aura, ángel, carisma, vibra, fortuna (entiéndase: suerte): un GOAT. Primera conclusión: si bendice o maldice a un candidato, en ese instante se vuelven innecesarias las encuestas. Aunque es un campeón del multitasking –profesor, predicador, agitador, artista de variedades–, nadie lo supera promocionando presidentes: cómo no arriarlo hacia esa industria cuando deje el poder. Lo digo porque pensaba dedicarse a vender criptomonedas.
Se lo suele equiparar a un campo magnético, que atrae todo hacia sí. Debemos agradecerle que no haya ido al partido contra Benín, el martes: ¿quién hubiese mirado a Leo?
Acaparar la atención tiene, en términos de marketing personal, pero también política y económicamente, múltiples beneficios. Donde va, deja huella. Él y la Argentina están en boca de todos. Buenísimo ser noticia porque condenamos a una expresidenta cuya riqueza no se mide en dólares, sino en PBI, pero tanto más si tenés un líder con 6,4 millones de seguidores en Instagram, 4,7 millones en X, 3,1 millones en TikTok y 2,2 millones en Facebook (números dedicados a los ridículos que protestan porque se pasa, según constató LA NACION, entre 8 y 12 horas por día en las redes). Califica de “mierdas humanas” a periodistas de este diario y esos periodistas, ipso facto, salen del anonimato: sus nombres dan la vuelta al mundo. Javi no es populista; es popular. Me parece sintomático que después de quedarnos sin Diego, sin Francisco y ahora la selección sin Leo, la estrella de Javi ilumine el firmamento. La Providencia no podía dejarnos huérfanos. Mil gracias, Providencia. Pero ya está bien, eh. Vamos a probar arreglándonos solos.
El correlato económico de esa pasión de multitudes es la lluvia de inversiones extranjeras. No sé si se han dado una vuelta por las cifras de la región el año pasado, informadas por la Cepal. Brasil (sí, con Lula) encabezó la lista: recibió 77.676 millones de dólares; después, México (sí, con la zurdita Sheinbaum): 43.221 millones; tercero, Chile (del comunista Boric): 14.152 millones. Tranquis, ya vamos a aparecer en la lista. Cuartos, Perú y Colombia (¡Petro!): ambos con 11.700 millones. Para encontrar a la Argentina hay que seguir esperando; hasta el final: está último en el ranking, superado incluso por Guyana, con 3134 millones; una caída del 73% (¡con Milei!) respecto del año anterior, que habían sido 11.644 millones. Tormenta del Niño de inversiones, pero en otros climas. Segunda conclusión: un desastre los inversores, que no miran las redes.
El semanario británico The Economist, la publicación económica más prestigiosa del mundo, acaba de subirse a la ola; no la violeta: la negra. Nos tiró muy mala onda. Dijo que la Argentina necesita “menos gritos y más crecimiento”, y que después de haber logrado el superávit fiscal y una fuerte baja de la inflación es hora de que la recuperación económica se traduzca en mejores salarios, más empleo y una superior calidad de vida. Miren el título que le puso a la nota ese pasquín destituyente: “Pan y manteca, no fanfarronadas”. Tercera conclusión: mucha flema británica, mucho fair play, pero cómo les sigue doliendo el 2 a 1.
Ojalá que estos ingleses hayan leído que industria y construcción tuvieron un leve repunte en septiembre y que se venden tantos autos chinos que Stellantis (Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep y RAM: la segunda automotriz del país) podría bajar la cortina y mandarse a mudar, dejando en la calle a 5000 empleados. “El costo de la mano de obra en la Argentina –argumentó su presidente, Herlander Zola– es el doble que en Brasil”. El maldito Brasil de Lula vuelve a sacarnos ventaja. Cuarta conclusión: Pelu, más que nunca seguí remando a Bolsonaro.
Otro dotado por la naturaleza es Toto Caputo: no le va tan bien con los números, pero es un genio a la hora de descubrir las causas. Desde que asumió como ministro ha ido conformando un rosario de justificaciones: la herencia, el “riesgo Kuka”, la impericia del área política para cerrar acuerdos (el “riesgo M”: Karina Milei y los Menem), las guerras, los paros, los periodistas, el Mundial… De esa cabeza que es pura inspiración surgió ahora la excusa más sofisticada de todas: la visita de León XIV. Claro, habrá feriados, y los feriados, dijo, “afectan las mediciones y hace que las estadísticas tengan mucha más volatilidad”.
Digamos, el “riesgo Papa”. Si hay que echarle la culpa al Papa, Toto querido, no me animo a sacar conclusiones.


