En el año 2001, Sharon Stone sufrió un accidente cerebrovascular por el que permaneció un largo tiempo internada, con un pronóstico reservado. Con el tiempo ella se recuperó, y aunque no pudo darle una continuidad sostenida a su carrera como actriz (aunque este año tuvo un aplaudido regreso en la última temporada de Euphoria), sí encontró otras actividades que la ayudaron a seguir adelante, e incluso a adoptar un nuevo rumbo para su salud.

En una nota publicada en Variety, se replicaron dichos de la intérprete en los que confesó que quería una vida libre de drogas. Y en esa línea, Stone reflexionó: “Decidí dejar de fumar marihuana. Creo que le ponen tantas cosas, porque eso es lo que hacen, que cuando la dejé me empecé a sentir mal. Ya no es más algo que sacás de la tierra. No es lo mismo que fumábamos de chicos. Y por eso estuve bastante enferma durante un mes”.
Frente a ese cuadro y con la intención de desintoxicarse, la actriz continuó: “Entonces fui a ver a mi neurólogo, quien me dijo que tenía pacientes muriendo en las guardias, producto de la marihuana”. De esa manera, Stone decidió comprometerse con su objetivo y abandonó de manera definitiva el consumo de dicha hierba.
La muerte de su abusador

En junio de este año, Sharon Stone volvió a hablar de uno de los capítulos más dolorosos de su vida. En una conversación íntima con el periodista Anderson Cooper para el podcast All There Is, la actriz recordó el abuso que sufrió durante su infancia a manos de su abuelo materno y confesó que la primera experiencia que tuvo con la muerte estuvo marcada por una sensación inesperada: alivio.
A sus 68 años, la actriz retomó un tema que ya había abordado en sus memorias, The Beauty of Living Twice, publicadas en 2021. Allí relató el abuso sexual que, según contó, padecieron tanto ella como su hermana Kelly. “Era un maltratador que abusó de mi madre e hizo todo lo posible por acercarse a nosotros para abusar de nosotros. No era un abuelo, era una criatura que intentábamos evitar a toda costa”, afirmó durante la entrevista. Cooper recuperó un fragmento de las memorias de Stone en el que la actriz describía el desconcierto que sintió siendo apenas una adolescente. “Es algo muy extraño cuando sos chica y la primera experiencia que tenés con la muerte es alegría, alivio y vacío”, leyó el periodista.

Stone explicó que tenía apenas 14 años cuando murió su abuelo. Su hermana Kelly, en tanto, tenía 11. Mientras muchas personas asocian un funeral con el acompañamiento familiar y el consuelo, ella recordó que en ese momento no existió nada parecido. “En un funeral suele haber cuidado, cariño, apoyo incondicional. Nosotros no tuvimos nada de eso”, reflexionó. La actriz relató entonces una escena que quedó grabada para siempre en su memoria. Contó que se acercó al ataúd mientras su hermana, parada detrás de ella, le preguntaba una y otra vez si realmente estaba muerto. Kelly incluso le pidió que lo comprobara.
“Metí la mano y le di un empujón en el hombro. Permaneció rígido, no se movió, y dije: ‘Sí’. Creo que también dije: ‘Se acabó’. Y aun así retrocedimos”, recordó. Más allá de la crudeza del episodio, Stone explicó que aquel instante estuvo atravesado por una sensación difícil de describir, pero profundamente liberadora. “Siempre voy a tener grabada esa extraña sensación de vacío. Un vacío agradable. Se terminó”, expresó.


