AUSTIN.- Los demócratas consiguieron este martes una victoria histórica en Texas, uno de los principales bastiones republicanos de Estados Unidos, al conquistar la gobernación y una banca en el Senado después de más de tres décadas sin triunfos estatales.
El resultado representa un duro revés para el presidente Donald Trump y abre un nuevo escenario político en un estado considerado durante años prácticamente inexpugnable para los demócratas.
La legisladora estatal Gina Hinojosa, de 52 años y ascendencia mexicana, derrotó al gobernador Greg Abbott, una de las figuras más influyentes del Partido Republicano, que ocupaba el cargo desde 2015. Por su parte, James Talarico, un seminarista presbiteriano de 37 años, se impuso al fiscal general Ken Paxton, estrecho aliado de Trump respaldado económicamente por el multimillonario Elon Musk.
Ambos se convirtieron en los primeros demócratas en ganar una elección estatal en Texas desde 1994. El partido también conquistó el cargo de fiscal general, además de avanzar en distritos legislativos y condados fronterizos con México, donde los republicanos habían ganado terreno en los últimos años.
El resultado podría tener consecuencias de alcance nacional. Texas, el segundo estado más poblado del país, cuenta con 40 votos electorales y constituye una pieza fundamental de la estrategia republicana para llegar a la Casa Blanca. Su posible transformación en un estado competitivo podría alterar el mapa electoral de cara a las presidenciales de 2028.
Hinojosa se convertirá en la primera gobernadora latina de Texas tras derrotar a Abbott, quien hasta hace pocos meses parecía encaminado a conseguir un cuarto mandato consecutivo.
“Dios tenía un plan y el pueblo de Texas también tenía uno. Era un plan que yo desconocía”, afirmó la gobernadora electa durante su discurso de victoria en Austin.
“Nunca me propuse ser política. Soy mamá. Soy una mamá que ama a sus hijos, que cree en sus maestros y en las escuelas públicas”, agregó.
En la contienda por el Senado, Talarico derrotó a un adversario que contaba con el respaldo de las principales figuras del movimiento conservador. Trump viajó cuatro veces a Texas durante el último mes para apoyar a Paxton, mientras que Musk destinó más de 200 millones de dólares a favorecer su candidatura, según documentos federales.
Paxton, que atravesó un proceso de destitución y estuvo involucrado en distintos escándalos, perdió frente a un candidato que basó su campaña en la denominada “política del amor”, una combinación de referencias religiosas, populismo económico y críticas a las grandes fortunas.
“Derrotamos a Goliat”, afirmó Talarico ante sus seguidores. “En esta contienda, nos enfrentamos a nuestros propios Goliats. El hombre más rico del mundo, el hombre más poderoso en el mundo, y todo el aparato de Washington”, añadió.
Garry Mauro, excomisionado de tierras de Texas y uno de los últimos demócratas que había ganado una elección estatal, en 1994, destacó la magnitud del resultado. “Talarico es un símbolo. Gina es un terremoto”, dijo. “Es un tsunami. El mundo ha cambiado. Los mapas políticos nunca volverán a ser los mismos”.
Malestar económico
Las victorias demócratas se produjeron en medio del creciente malestar por el costo de vida, el aumento de los precios del combustible y la impopular guerra de Trump en Medio Oriente. Hinojosa y Talarico centraron sus campañas en las preocupaciones económicas, con un discurso dirigido a independientes y republicanos desencantados.
Uno de los principales ejes fue la expansión de los centros de datos de inteligencia artificial, que generó inquietud por su elevado consumo de agua y electricidad y el aumento de las tarifas. Ambos candidatos reclamaron mayores regulaciones, lo que llevó incluso a Abbott a proponer nuevas restricciones.
“Cuando comenzamos esta campaña hace más de un año, me pregunté: ¿es Texas un estado que es del y para el pueblo? ¿O es este un mundo para los multimillonarios y nosotros solo vivimos aquí?”, afirmó Hinojosa.
Talarico, legislador estatal desde 2018, combinó referencias cristianas, propuestas progresistas y críticas a las élites económicas para atraer a jóvenes e independientes. Según una encuesta entre más de 5000 votantes, obtuvo el apoyo de cerca de tres cuartas partes de los menores de 30 años y de seis de cada diez electores latinos.
Los demócratas también recuperaron terreno en los condados fronterizos con México, donde los republicanos habían avanzado en 2024, cuando Trump ganó Texas por una diferencia de dos dígitos.
La derrota encendió las alarmas en el partido conservador por sus posibles consecuencias para las elecciones presidenciales de 2028. El gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis, reconoció la magnitud del revés: “Texas ha sido el estado republicano más importante de este siglo. Una victoria demócrata en todas las elecciones estatales – y la posible conquista de la Legislatura – elimina uno de los pilares del Partido Republicano moderno”, escribió en las redes sociales. “Una enorme derrota”.
El vicegobernador republicano Dan Patrick, también derrotado, advirtió que su partido deberá reconstruirse para recuperar el control del estado.
El resultado supuso además un duro golpe para Musk, que trasladó a Texas las sedes de Tesla, SpaceX y X y respaldó a Paxton. “Tengo la impresión de que la injerencia de mis láseres espaciales en las elecciones no ha funcionado esta vez”, ironizó el magnate en X.
Una nueva etapa política
La victoria de Hinojosa abre la posibilidad de un cambio de rumbo en Texas, donde los republicanos impulsaron durante la última década fuertes restricciones al aborto y a la inmigración, además de flexibilizar las leyes sobre armas. El alcance de las reformas dependerá, en parte, del equilibrio de fuerzas en la Legislatura estatal.
En Austin, miles de simpatizantes celebraron los resultados entre cánticos de “Sí se puede” y bocinazos. “Esta es una victoria del tamaño de Texas y ahora tenemos un mandato del tamaño de Texas”, afirmó Talarico.
El resultado plantea ahora un interrogante de alcance nacional de que si se trata de un voto de castigo a Trump o del comienzo de una transformación política más profunda en uno de los principales bastiones republicanos del país.
Agencias AP, AFP y diario The New York Times


