WASHINGTON.– En medio del frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y ante la expectativa por el curso de las negociaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desafío el plazo legal de 60 días para continuar las operaciones militares y además dijo no estar satisfecho con una nueva propuesta de acuerdo que presentó vía Pakistán el régimen islámico.
La Casa Blanca dijo al Congreso en una carta enviada el viernes que las hostilidades con Irán “terminaron”, pese a la presencia continua de fuerzas armadas estadounidenses en la región.
En la práctica, el mensaje del presidente Donald Trump elude el plazo legal del 1° de mayo para obtener la aprobación de los miembros del Congreso a fin de continuar la guerra con Irán. Ese plazo ya iba a vencer sin que hubiera ninguna acción por parte de los legisladores republicanos, que dejan la decisión en manos del presidente.
La carta pone de relieve de manera contundente la afirmación audaz, pero jurídicamente cuestionable, del poder presidencial que está en el centro de la guerra de Trump, que inició sin aprobación del Congreso hace dos meses.
“Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero de 2026 han terminado”, escribió Trump al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, legislador republicano de Luisiana, y al senador republicano de Iowa Chuck Grassley, presidente pro tempore del Senado.
Sin embargo, también dejó claro que la guerra podría estar lejos de haber terminado.
“A pesar del éxito de las operaciones de Estados Unidos contra el régimen iraní y de los esfuerzos continuos por asegurar una paz duradera, la amenaza que representa Irán para Estados Unidos y nuestras Fuerzas Armadas sigue siendo significativa”, manifestó el presidente republicano.
En virtud de la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, el Congreso debe declarar la guerra o autorizar el uso de la fuerza en un plazo de 60 días —que se cumple el viernes—, o dentro de 90 días si el presidente solicita una prórroga. Este Congreso no hizo ningún intento por hacer cumplir ese requisito: salió de la ciudad el jueves por una semana después de que el Senado rechazara por sexta vez un intento demócrata de detener la guerra.
Algunos senadores republicanos están cada vez más inquietos por el calendario de la guerra, que según Trump, duraría unas pocas semanas. Pero la carta del mandatario mostró cómo éste sigue prescindiendo de la aprobación del Congreso. Sostiene que los plazos fijados por la ley no se aplican porque la guerra en Irán, en los hechos, terminó cuando comenzó un frágil alto el fuego a principios de abril.
La renuencia a desafiar a Trump por la guerra se produce en un momento políticamente peligroso para los republicanos, con una creciente frustración pública por el conflicto y su impacto en los precios de la nafta. Aun así, la mayoría de los legisladores republicanos dicen que respaldan el liderazgo de Trump en tiempos de guerra o, al menos, están dispuestos a darle más tiempo en medio del frágil alto el fuego.
Propuesta
Mientras las conversaciones entre ambas partes permanecen estancadas desde hace ya varias semanas, Trump admitió más temprano que no estaba satisfecho con la nueva propuesta de Irán para reanudar las negociaciones de paz.
“En este momento no estoy satisfecho con lo que están ofreciendo”, señaló Trump ante la prensa. “Están pidiendo cosas con las que no puedo estar de acuerdo”, argumentó al respecto, si bien no brindó detalles de las peticiones en cuestión.
Aún así, Trump consideró que Irán había “hecho avances” en las negociaciones, aunque volvió a reparar en la “tremenda discordia” de liderazgo en la república islámica.
Frente a este escenario, el republicano se negó a responder si retomará los ataques contra Irán en caso de que no llegar a un entendimiento. “¿Queremos ir allí y simplemente arrasarles por completo y acabar con ellos para siempre, o queremos intentar llegar a un acuerdo? Quiero decir, esas son las opciones”, manifestó Trump luego que Teherán confirmara este viernes la presentación de una nueva propuesta a Washington.
“La República Islámica de Irán entregó el jueves por la noche el texto de su última propuesta de negociación a Pakistán, como mediador en las conversaciones con Estados Unidos”, reportó más temprano la agencia oficial de noticias IRNA, sin ofrecer detalles del contenido de la iniciativa.
Amenazas cruzadas
El nuevo acercamiento ocurre después que Irán desafiara a Trump al asegurar que la república islámica protegería sus “capacidades nucleares y de misiles” como un activo nacional y que no cedería ante el control del estrecho de Ormuz, una de las principales demandas de Estados Unidos para avanzar en un acuerdo de paz.
Washington no ha revelado cuáles serán sus próximos pasos. Trump -quien se mostró insatisfecho con la anterior propuesta de Irán- afirmó que solo él y un puñado de personas más conocen el estado de las conversaciones con con Teherán, sugiriendo que las negociaciones avanzan a pesar de la aparente falta de progreso, al tiempo que reconoció la incertidumbre sobre el liderazgo iraní.

La cadena CNN informó que el presidente norteamericano dijo que las negociaciones se llevan a cabo “por teléfono” y que su respuesta a cualquier propuesta iraní dependerá de hasta dónde llegue Teherán en la limitación de su programa nuclear.
Estados Unidos también sugirió ayer que evaluaba la posibilidad de autorizar nuevos ataques “cortos pero potentes” contra Irán a fines de presionar a Teherán para que vuelva a sentarse en una mesa de diálogo, bajo una mayor apertura a la hora de negociar la cuestión nuclear.
Según publicó el medio estadounidense Axios, hasta ayer las autoridades militares no desestimaban la posibilidad de un desembarco de fuerzas terrestres con el objetivo de reabrir el estrecho de Ormuz , hoy prácticamente cerrado, de acuerdo a lo consignado por una fuente al tanto del tema.

Pero el gobierno de Trump se enfrenta por estas horas al vencimiento del plazo legal para poner fin a la guerra o presentar ante el Congreso los argumentos para prorrogarla en virtud de la Resolución de Poderes Bélicos de 1973.
Sin embargo, parece que la fecha pasará sin alterar el curso de la guerra después de que un alto funcionario del Gobierno afirmara que, a efectos de la resolución, las hostilidades habían terminado debido al alto el fuego de abril entre Teherán y Washington.
“No aceptamos imposiciones”
En una señal distensión, por su parte, el jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, afirmó este viernes que Teherán está abierto a hablar con Estados Unidos, pero que no aceptará “imposiciones” bajo amenaza.
“La república islámica nunca renunció a las negociaciones (…) pero efectivamente no aceptamos imposiciones”, declaró el funcionario en un video publicado en el sitio del poder judicial Mizan Online.
“No queremos la guerra; no queremos que siga”, enfatizó Ejei. Pero Irán “no va a abandonar para nada sus principios y valores ante este enemigo malicioso, con el objetivo de evitar la guerra o prevenir su continuación”, matizó el funcionario.
Ejei insistió en que Washington no logró “nada” en esta guerra, agregando que Teherán no va a ser intimidado en las negociaciones.
Irán y Estados Unidos llevaron a cabo una sola ronda de conversaciones, tras instaurarse en abril una frágil tregua después de casi 40 días de guerra, que arrancaron con los bombardeos norteamericanos e israelíes del 28 de febrero.
En los últimos días las conversaciones se estancaron, y Estados Unidos impuso un bloqueo naval a los puertos iraníes. Teherán a su vez mantiene casi cerrado el estrecho de Ormuz, vía fundamental para el tránsito de los hidrocarburos extraídos del Golfo.
Al mismo tiempo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, amenazó esta semana con la posibilidad de retomar las operaciones contra Irán.
Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters


