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Un bar lésbico, una regla sobre los barbijos y una insólita disputa que llegó hasta el Congreso de EE.UU.

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GREENFIELD, Massachusetts.– Todo empezó con una decisión aparentemente menor. Un pequeño bar lésbico de Greenfield, ubicada en el oeste de Massachusetts, decidió flexibilizar una de sus reglas más características para intentar atraer clientes. Después de haber exigido durante más de un año el uso de barbijos, el Last Ditch Bar and Arts Venue anunció que los sábados por la noche serían opcionales.

El local, inaugurado en 2025, atravesaba dificultades financieras y necesitaba aumentar la cantidad de público para poder mantenerse abierto. Pero el cambio provocó una reacción furiosa entre algunos clientes y miembros de la comunidad LGBT+, especialmente personas inmunocomprometidas o con discapacidad, que consideraron que el bar estaba abandonando precisamente a quienes había prometido proteger.

En poco tiempo, una disputa sobre la política sanitaria de un establecimiento situado en una ciudad de unos 17.000 habitantes se transformó en una discusión nacional sobre discapacidad, covid, activismo, inclusión, libertad individual y las divisiones internas de la izquierda estadounidense.

La historia explotó después de que The Boston Globe publicara el 22 de septiembre un extenso artículo de la periodista Annalisa Quinn sobre el conflicto local. El texto se convirtió rápidamente en el contenido más leído del diario, con cientos de miles de lectores, y el propio Globe informó que la historia generó alrededor de 1000 nuevas suscripciones en un solo día y que se encaminaba a superar varios récords de audiencia del periódico.

Periodistas, comentaristas, activistas y figuras políticas comenzaron a intervenir en redes sociales. Entre ellos apareció el senador republicano por Texas Ted Cruz, mientras que la congresista demócrata por Connecticut Rosa DeLauro llegó a hacer un chiste con la posibilidad de organizar una visita al bar junto con otros legisladores.

“Estamos por organizar un grupo para visitar el peculiar bar lésbico en el oeste de Massachusetts”, escribió DeLauro en X. Poco después informó que el viaje quedaba cancelado porque nadie quería utilizar mascarilla.

Cruz también se hizo eco de la historia, en un ejemplo de cómo el episodio pasó a formar parte de una conversación política mucho más amplia que la que inicialmente había generado en Greenfield. El Globe describió la reacción como proveniente de sectores muy diferentes del espectro político y cultural estadounidense.

Un bar inclusivo y una guerra cultural

Tres compañeras de vivienda abrieron el establecimiento en 2025 para crear un espacio destinado a lesbianas, personas trans y no binarias y otros integrantes de la comunidad queer, después del cierre de otros bares similares en la región.

El bar desarrolló una agenda de fiestas, karaoke y espectáculos de drag. Pero con el paso de los meses la cantidad de clientes comenzó a disminuir. Los responsables dejaron de poder pagar regularmente sus propias remuneraciones y acumularon deudas. Según contó la propietaria, Jackie Matellian, las dificultades llegaron a tal punto que ella misma vivía en su auto mientras intentaba sostener el negocio y afrontaba un préstamo de 50.000 dólares.

Desde el comienzo, una de sus características distintivas fue la exigencia de utilizar mascarillas KN-95 o de mayor protección. Fue en ese contexto de crisis que los responsables decidieron probar una modificación limitada: los sábados por la noche, el momento pensado para fiestas con DJs y mayor aforo, las mascarillas pasarían a ser opcionales.

Los dueños de Last Ditch

La publicación del Boston Globe cambió la escala del episodio. Lo que hasta entonces había sido una disputa dentro de una pequeña comunidad pasó a convertirse en un fenómeno de redes sociales, con memes, críticas y comentarios desde sectores ideológicos enfrentados.

Algunos críticos de izquierda defendieron la posición de los clientes que consideraban que eliminar las mascarillas, aunque fuera una sola noche, dejaba fuera a personas vulnerables. Otros usuarios, en cambio, cuestionaron la intensidad de la reacción y consideraron que la polémica mostraba hasta qué punto ciertos debates surgidos durante la pandemia seguían dividiendo a sectores progresistas.

El caso incluso provocó una respuesta de la organización Western Massachusetts del Communist Party USA. El grupo publicó una declaración en la que condenó la cobertura del Boston Globe y llamó a defender a las comunidades queer y trans de la región frente a la atención nacional que había generado el episodio.

En el otro extremo, comentaristas conservadores utilizaron la historia para cuestionar las posiciones de sectores progresistas sobre el covid, la discapacidad y las políticas de inclusión. La controversia fue retomada también por Fox News y por numerosos comentaristas de derecha.

Diarios The New York Times y The Washington Post

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