NACIONES UNIDAS.– Mientras la revista Time le dedicó una tapa lapidaria sobre su futuro, Cuba advirtió este jueves que no acatará ningún “ultimátum” de Estados Unidos para liberar a presos políticos como condición para avanzar en nuevas negociaciones, en un contexto de creciente tensión bilateral y advertencias de Washington sobre posibles medidas más duras.
“Antes de su caída, Cuba espera la fase final del juego de Trump”. Este es el título de la última portada de la revista estadounidense, dedicada por completo al futuro de la isla caribeña. La imagen central muestra una serie de fichas de dominó, un juego muy popular entre los cubanos, cayendo una tras otra, hasta derribar la última que aún permanece en pie, la que ondea la bandera cubana.
TIME’s new cover: What will become of Cuba, as the island awaits Trump’s end game? And, most crucially, what do its people want? https://t.co/R8MoBMuB2P pic.twitter.com/cNzYR5PGsM
— TIME (@TIME) April 23, 2026
En ese clima, el embajador de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, dejó en claro la posición de La Habana: los asuntos internos vinculados a los detenidos “no están en la mesa de negociación”. La liberación de presos políticos había sido, sin embargo, una de las principales exigencias de Estados Unidos durante las conversaciones que ambos países retomaron este mes en la isla por primera vez en una década.
“Tenemos nuestro sistema legal, como aquí en Estados Unidos tienen el suyo”, señaló. “Así que debemos respetar los asuntos internos de ambos”.
En respuesta, el Departamento de Estado de Estados Unidos indicó en un comunicado que el gobierno sigue “comprometido con la liberación de todos los presos políticos”.
“El régimen cubano debería dejar de jugar mientras se llevan a cabo conversaciones directas. Tienen una pequeña oportunidad para llegar a un acuerdo”, se indica en el documento.
Reuniones secretas
Una delegación estadounidense llegó para reunirse en secreto en La Habana el 10 de abril, en un impulso diplomático para instar a Cuba a realizar cambios importantes en su economía y en su gobernanza política o enfrentar una presión económica continuada y, posiblemente, arriesgarse a una escalada militar de Estados Unidos.
Ninguna de las partes ha dicho quiénes participaron, pero Guzmán indicó que, por el lado estadounidense, las conversaciones se realizaron a nivel de subsecretario de Estado y, por el lado cubano, a nivel de viceministro de Relaciones Exteriores.
Pese al reciente reavivamiento de las relaciones diplomáticas, las tensiones entre ambos países han aumentado de forma constante en los últimos meses debido al bloqueo energético de Estados Unidos que ha agravado aún más la crisis económica y de otro tipo en el país caribeño.
Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba y dijo que Estados Unidos podría tener “el honor de tomar Cuba” tras las operaciones militares en Venezuela e Irán. Hasta el momento, el Departamento de Estado no ha respondido a solicitudes de comentarios sobre las declaraciones de Guzmán.
El bloqueo, sumado a la grave escasez de agua y electricidad en la isla, ha profundizado la pobreza y aumentado el hambre en toda Cuba, mientras persisten apagones severos.
A finales de marzo, un petrolero ruso que transportaba 730.000 barriles se convirtió en el primer envío de combustible que Cuba recibía en tres meses. Guzmán dijo que el cargamento solo ha podido cubrir una fracción de lo que el país necesita para funcionar.
Otras preocupaciones que Estados Unidos planteó durante la reunión de este mes se centraron en la influencia de potencias extranjeras en la isla.
Los estadounidenses también discutieron propuestas para compensar cientos de miles de reclamaciones legales de estadounidenses de origen cubano cuyas viviendas, negocios y tierras fueron confiscados cuando el líder revolucionario Fidel Castro llegó al poder en 1959.
Guzmán confirmó que esa compensación fue uno de los temas de la reunión y que La Habana está receptiva a ello. Sin embargo, añadió que eso solo podría ocurrir junto con un alivio económico recíproco respecto al embargo económico contra Cuba, vigente desde hace décadas.
“No existe solo esta reclamación, sino también la reclamación de nuestra parte porque el embargo tiene un impacto económico”, expresó. “Se trata de un camino de dos vías”.
Consultado sobre si los funcionarios cubanos pueden confiar en los esfuerzos diplomáticos en medio de las amenazas de Estados Unidos, Guzmán respondió que, aunque son optimistas respecto a crear un “nuevo enfoque” para las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el enfoque de política exterior del gobierno de Trump en el último año los ha puesto en máxima alerta.
“Hemos visto lo que pasa en todo el mundo, en nuestra región, en Oriente Medio, así que no somos ingenuos”, afirmó. “Nos preparamos para todos los escenarios. Y lo reitero: nuestra primera opción —lo que realmente queremos— es un diálogo exitoso con el gobierno de Estados Unidos”.
No obstante, añadió, si llegara a producirse una agresión militar de Estados Unidos, “estamos listos para responder”.
Agencias AP y ANSA


