En Buenos Aires, la capital latinoamericana del teatro, donde la cartelera de las salas comerciales, independientes y oficiales se renueva constantemente y las entradas se agotan, más allá de la crisis económica, los libros que recogen obras dramatúrgicas de autores nacionales encontraron un nuevo refugio: las librerías. Los textos teatrales pasan de los escenarios a las mesas de luz y las bibliotecas particulares en novedosas colecciones y reediciones que se ofrecen en librerías especializadas y, también, en los halls de los teatros después de cada función. Sí, señores espectadores, el teatro no solo se ve y se escucha: también se lee y se atesora como pieza literaria.
En una vuelta de tuerca que le suma otra capa de sentido, la creación teatral en muchos casos ya no termina cuando cae el telón y se encienden las luces de la sala. Con otra piel u otro vestuario, para seguir en clave escénica, varios montajes estrenados en el circuito independiente (que saltaron luego a la avenida Corrientes y a los teatros oficiales) se editaron en formato libro y constituyen un fenómeno cultural que apunta más allá del “bicho” de teatro. El suceso de Imprenteros, de Lorena Vega y hermanos, que nació como espectáculo y luego devino en libro y en documental, es el ejemplo más destacado de esta tendencia. También, los volúmenes que reúnen las piezas del colectivo Timbre 4, el grupo Piel de Lava y Mariano Pensotti, por citar algunos casos emblemáticos.

Este fenómeno encuentra sus cimientos en espacios con mística propia. Para los espectadores (y lectores) más apasionados, hay coordenadas ineludibles. En la Tienda Teatral Argentina (Sarmiento 1832), el primer espacio ciento por ciento especializado en artes escénicas del país, el tráfico de estudiantes y directores en busca de textos de actuación o danza es incesante. El catálogo, que incluye libros de narrativa para chicos y adultos, está disponible en la sede virtual: argentina.tiendateatral.com.

Para los rastreadores de tesoros, la cita obligada se traslada al barrio Las Cañitas, donde la librería anticuaria Libros La Teatral (Av. Federico Lacroze 1860) ofrece textos descatalogados y joyas raras. Y, en el barrio de Boedo, en el pequeño espacio donde funcionaba la boletería de Timbre 4 (en la entrada de México 3554), se inauguró hace unos meses la librería El cuarto donde se consiguen los títulos editados en forma independiente por la compañía de Claudio Tolcachir y ediciones de otros sellos.
“Ahora estamos preparando la reedición de La omisión de la familia Coleman –contó a LA NACION Jonathan Zak, productor de Timbre 4, desde China, donde por estos días se presenta la obra Un poyo rojo-. La boletería era un espacio que se había dejado de usar porque el 95 por ciento de las entradas se venden en forma digital. A un integrante del equipo, que estudia Letras, se le ocurrió armar una pequeña librería centrada en textos teatrales. Además, desde allí se generan actividades vinculadas con la literatura, que era algo que nos faltaba”.

A este circuito “teatral” se le suma la apuesta de editoriales independientes que entendieron que el libro de teatro es un objeto de deseo. Sellos como Entropía, pionero en publicar dramaturgia local con un cuidado diseño, Documenta Escénicas –responsible de la edición de Imprenteros, de Vega, en 2022- y la exquisita labor de Paripé Books han demostrado que el texto dramático tiene lectores propios.
La gran novedad de la temporada confirma la vitalidad de esta tendencia. Vinilo Editora, en alianza con la compañía Teatro Futuro, lanzó Programa de mano, una colección dedicada por completo al teatro. De formato pequeño, como el resto de sus ediciones de “bolsillo”, los tres títulos inaugurales son verdaderos pesos pesados de la escena actual: La mujer puerca, de Santiago Loza (con prólogo de Lisandro Rodríguez); La vida extraordinaria, de Mariano Tenconi Blanco (prologado en tándem por Valeria Lois y Lorena Vega) y La fuerza de gravedad, de Martín Flores Cárdenas (con la mirada de Laura López Moyano).

Cada volumen no solo rescata la versión original de la obra sino que incorpora estos textos introductorios inéditos que enriquecen su lectura. Se ofrecen por separado ($20.000) o en un “combo estreno” (por $50.000) en la tienda online de Vinilo y, también, en el hall del teatro El Picadero durante las funciones de Carrera de fondo, la puesta dirigida por Mariana Chaud basada en el libro homónimo de Nadine Lifschitz editado por el sello.
“La colección Programa de mano surge a partir de una incursión en el teatro que hicimos este año –explicó Joana D’Alessio, fundadora de Vinilo-. Durante la presentación de Carrera de fondo, la autora Nadine Lischfitz leía y se generó un clima especial; la gente estallaba de risa. Al otro día le escribí a Carolina Castro, de Teatro Futuro, porque tuve la intuición de que ahí había un germen para algo dramático”.
Y así fue: se sumó la dramaturga y directora Mariana Chaud, la actriz Julieta Zylberberg y el actor Gadiel Sztryk como la pareja protagónica. El 14 de mayo, la obra se estrenó en El Picadero, y sigue con funciones jueves y viernes. Allí mismo se presentó la colección Programa de mano, nombre inspirado en la colección personal de la editora que es un guiño a los “teatreros” que conservan los programas como memorabilia.

“Salimos con una tanda de tres libros para acompañar el estreno de Carrera de fondo, que a su vez está basada en un libro de no ficción de Vinilo. Es divertido, como un doble movimiento contrapuesto: del libro a la escena, de la escena a los libros –agregó D’Alessio-. La apuesta es tender puentes entre el mundo editorial y el teatral, mundos extremadamente afines pero que a veces corren por carriles paralelos. Para elegir las obras tuvimos en cuenta que el texto funcionara “suelto”, que si alguien no vio la obra o no la conoce, pueda entrar en ese universo. Los libros, además, tiene un prólogo inédito escrito especialmente para la publicación. También todos tienen una foto de los actores en la portada, me parecía importante incluirlos porque en la escena independiente la fuerza y el empuje de los actores es enorme y es definitorio para la concreción de las obras. El esquema de distribución es independiente y está basado en la idea de que el espectador salga de ver una obra y se quiera llevar el libro, porque le gustó y lo quiere tener, porque lo quiere leer en papel, porque lo quiere tener en la mesa de luz. El teatro produce algo casi religioso, nos gusta ser parte de eso con nuestros libros”.

A este mapa de lanzamientos se suma un acontecimiento literario y teatral ineludible: el nuevo libro de Mariano Pensotti, editado en España y Argentina por Paripé Books. El volumen ($28.000) incluye dos de sus obras más recientes: Una sombra voraz, en cartel en Dumont 4040, y La obra, que el director ya presentó en Europa y se estrena este viernes en el porteño Teatro Alvear.
En la nota introductoria, el propio autor reconoce: “Tiene algo de conmovedor ver a estos textos, que fueron creados para la escena, así, un poco desnudos, valiéndose por sí mismos, sin el acompañamiento de la escenografía, la música, las luces ni, esencialmente, los cuerpos que los encarnaron”.
La dramaturgia de Pensotti tiene una gran base narrativa: los actores cuentan en escena hechos que sucedieron o sucederán (la cuestión del paso del tiempo es clave en sus obras). Por lo que leer sus obras es un ejercicio de imaginación y puesta en escena “mental”.
“Junto con Patricio Binaghi, director de Paripé Books, comenzamos a construir una colección de teatro que se suma a las líneas de la editorial dedicadas a la narrativa, el ensayo, la fotografía y los libros de artista. El proyecto busca incorporar la escritura teatral a un catálogo atento a los cruces entre literatura, artes visuales y cultura contemporánea –explicó Andrés Gallina, codirector de la colección-. Muchas veces los textos teatrales circulan como un complemento de la representación, una memoria o un souvenir. El plan que imaginamos es, en cierto sentido, el contrario: poner en primer plano su dimensión literaria e invitar a una experiencia de lectura autónoma. En ese marco, la dramaturgia de Mariano Pensotti siempre estuvo imantada por una relación muy particular entre narración y representación. Hay algo de la novela que insiste en estas obras y las organiza desde adentro: la proliferación del relato, los desvíos, los cambios de escala. En Una sombra voraz, esa conversación aparece especialmente expuesta”.
Gallina, que hace casi quince años trabajó en la edición de El pasado es un animal grotesco, el primer libro de Pensotti, publicado por Colihue, agregó: “Volver a editarlo ahora, después de todo este tiempo, permite ver la continuidad de esas obsesiones que armaron una obra distintiva y radiante para nuestra escena. Este volumen se suma a Obras rotas, de Pablo Messiez, que reúne piezas nunca estrenadas en la Argentina; Teatro comercial, de Lisandro Rodríguez, un volumen a caballo entre el diario íntimo y el ensayo que piensa la dirección teatral y la puesta en escena, y está por salir uno que reúne dos obras de Juanse Rausch, actualmente en cartel: Las Adoro y Saraos Uranistas. Y están en preparación nuevos títulos de Vera Fogwill y de Alejandro Tantanian, entre otros”.

Otro director y dramaturgo cuyas libros se venden a la salida de las funciones es Emiliano Dionisi, que tiene tres obras publicadas en la colección Nuevo Teatro de Editorial Losada (ya un “clásico” de las ediciones de dramaturgia locales). El brote, excelente unipersonal de Dionisi protagonizado por Roberto Peloni, en cartel en El Picadero, fue editado por Atuel y es un texto imperdible para sumar a la biblioteca teatral.

Entre los próximos “estrenos”, Entropía prepara para agosto, en coincidencia con la Feria de Editores, donde se consiguen todos estos libros, un título que incluye las tres obras que ya publicaron de Romina Paula (Fauna, Algo de ruido hace y El tiempo todo entero) y suma sus dos últimas (Sombras y Cimarrón). Es el sello que editó las obras de las exitosas y talentosas Piel de Lava: Petróleo (que incluye Tren, Museo, Colores verdaderos y Neblina); Obra dispersa, de Santiago Loza; y Bizarra, de Rafael Spregelburd, entre otros.
Cuando las luces de la sala se apagan, los textos impresos se encienden para dar lugar a una nueva función, más íntima y privada.


