Conmociona a Chile el caso del niño de 12 años que murió en una ruta del sur del país tras ser arrastrado varios kilómetros por el auto de su familia, que había sido robado por una banda de adolescentes y del que no pudo bajar porque se quedó enganchado al cinturón de seguridad. La víctima y su familia regresaban a su casa luego de haber pasado unos días de vacaciones en la Argentina, de donde es oriundo el padre del menor.
Hay cuatro detenidos; uno de ellos, de 17 años, se presentó en una comisaría acompañado por sus padres y admitió haber participado del trágico asalto en la localidad de San Bernardo. Un quinto sospechoso, ya identificado, es intensamente buscado por estas horas.
El propio presidente de Chile, José Antonio Kast, se manifestó al respecto del hecho y abogó por la pena máxima para los implicados. “Espero que sean juzgados y si son culpables, sean condenados a prisión por el resto de su vida”, suscribió en sus redes sociales.
Valoro enormemente el trabajo del Ministerio Público y Carabineros que logró la detención de tres implicados en el asesinato del niño de 12 años en San Bernardo. Espero que sean juzgados y si son culpables, sean condenados a prisión por el resto de sus vidas.
— José Antonio Kast Rist (@PresidenteKast) June 24, 2026
El trágico suceso ocurrió este martes en aquella localidad situada al sur de Santiago de Chile, tiene similitud con el caso de Kim Gómez, la niña de 7 años que murió tras ser arrastrada por espacio de 15 cuadras por el auto en el que viajaba con su madre en La Plata, en febrero de 2024. En ese hecho, uno de los delincuentes, menor de edad, intentó sacar a la niña por una ventana, pero la menor quedó enganchada al cinturón de seguridad, del que no pudo zafarse.
El suceso ocurrió este martes a la 1, en el cruce de El Barrancón y la colectora de la ruta 5 Sur, en la Región Metropolitana de Santiago de Chile, donde una banda de entre cinco y seis integrantes interceptó el Peugeot 2008 en el que la víctima viajaba hacia su casa junto a su padre y una tía, adonde llegaron desde el sur argentino, según informó el diario trasandino El Mercurio.
Según dijo el padre de la víctima −de 57 años, nacido en la Argentina y nacionalizado chileno−, regresaban tras unos días de vacaciones y de visita a sus tres hijos, que viven en Río Negro, y habían cruzado la frontera a través del paso Tromen-Mamuil Malal, que conduce a Pucón. Él dormía cuando lo sorprendió el asalto; aparentemente, su cuñada, que conducía, equivocó la ruta y terminó en el lugar de la encerrona.
Los asaltantes amenazaron a los ocupantes del vehículo con cuchillos y objetos cortopunzantes y los obligaron a bajarse. Dos de los delincuentes se subieron y arrancaron a toda velocidad, y el resto los siguió en una SUV que habían robado previamente en una estación de servicio Shell, cuando el propietario del vehículo estaba cargando combustible.
Varios kilómetros más adelante advirtieron que iban arrastrando al menor, que no había alcanzado a bajar del coche como sí lo hicieron su padre y su tía. En esas circunstancias, según informó emol.com, los delincuentes abandonaron el auto y la SUV en el cruce de las calles Portales y Leonardo Da Vinci y escaparon a pie.
La inmediata labor policial permitió la detención de tres sospechosos, de 17, 18 y 20 años. Un cuarto implicado se presentó hoy en la comisaría 14ª de Carabineros en San Bernardo, acompañado por su padrastro. Un quinto implicado está a punto de ser capturado, estimaron las autoridades trasandinas.
Según informó emol.com, los cuatro detenidos están imputados por los delitos de robo con homicidios, robo con violencia y robo con intimidación. Se estima que la Fiscalía Metropolitana Occidente solicitará la prisión preventiva de los adultos y la internación provisoria de los menores.
Según pudieron establecer los investigadores policiales, los detenidos participaron desde los primeros minutos de este martes en un raid delictivo que incluyó el robo de dos vehículos (uno de ellos, el del caso mortal) y la agresión a un peatón que resultó ser un miembro de Carabineros que estaba franco de servicio y, producto de la agresión, sufrió una fractura en un brazo.
Piden las Fuerzas Armadas
Autoridades comunales y referentes vecinales han señalado que la región del Camino Catemito es una suerte de “zona roja” del delito en San Bernardo. El alcalde de esa comuna, Christopher White, señaló a emol.com que en ese sector hay muchas estaciones de servicio “que se han transformado en un punto donde ocurre mucho robo de vehículos”.
White y otras autoridades comunales de la región solicitaron al gobierno nacional chileno la colaboración de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad. “Necesitamos ayuda. Hoy en día yo no entiendo cómo las Fuerzas Armadas, que tienen una carrera, tienen recursos, tienen herramientas, no nos pueden ayudar. Yo me pregunto si la respuesta es que ellos no quieren, porque es de toda lógica que lo hagan. Entonces, la pregunta es, ¿por qué no nos ayudan?“, sostuvo el alcalde de San Bernardo.
Martín Arrau, ministro de Seguridad Pública, se expresó de manera pública sobre el hecho: “Lo ocurrido en San Bernardo no es una cifra más: es un delito brutal que enluta a una familia y golpea a todo Chile”.
“Nada devolverá un hijo a sus padres, pero esta familia merece tener pronta justicia y este es el inicio. Estos asesinos, en cambio, no merecen clemencia ni miramientos; todo el peso de la ley debe caer sobre ellos”, manifestó en redes sociales el funcionario.
Con respecto a la implicación de militares en tareas de seguridad pública, el ministro Arrau manifestó que ya participan en tareas preventivas en la zona sur y en la frontera norte de Chile, con el Ejército, y que la Armada realiza labores de policía marítima. Agregó que, más allá de ese “rol activo de las Fuerzas Armadas en seguridad”, aún resta “avanzar en tener buenas reglas del uso de las fuerzas” para que tengan órdenes protocolares “más seguras y claras a la hora de actuar”.
La zona donde ocurrió el hecho ha experimentado varios asaltos del mismo tipo, que en Chile son llamados coloquialmente como “encerronas”. En abril pasado, una banda integrada por menores y jóvenes robó un auto en una estación de servicio de San Bernardo. La labor investigativa policial posibilitó el arresto de varios sospechosos, entre ellos, uno de 21 años y otro de 14 con antecedentes por episodios de ese mismo tipo.


