En un escenario marcado por tensiones globales y volatilidad, los mineros de bitcoin se enfrentan a una nueva problemática: minar esta criptomoneda ya no es tan rentable como antes. En números concretos, las compañías y personas que se dedican a esta actividad pierden diariamente US$19.000, según informa CoinDesk.
El dato surge de un análisis del mismo medio que indica que, según el modelo de regresión de dificultad de Checkonchain, el costo promedio de producción de bitcoin fue de US$88.000 dólares por unidad el pasado 13 de marzo. Aquella semana, BTC se posicionó en los US$69.200. De esta manera, la pérdida sería de un 21% en cada bloque minado.
El motivo detrás de este fenómeno es, principalmente, el aumento de los costos de producción e insumos energéticos.
La reciente volatilidad de bitcoin fue un factor clave que impactó sobre los costos de producción. Sin embargo, la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán profundizó esta suba. En detalle, con el petróleo por encima de los US$100, suben los costos de electricidad para la minería, en particular para el 8% al 10% del hashrate global expuesto a mercados energéticos ligados a Medio Oriente.
Además, el estrecho de Ormuz —clave para el comercio internacional de energía— atraviesa un escenario de alta tensión, con restricciones al tráfico marítimo impulsadas por Estados Unidos, lo que eleva los riesgos para el mercado y presiona los costos energéticos.
Por este motivo, la dificultad para minar bitcoin registró bajas. Esto quiere decir que hay menos mineros activos. Por ejemplo, a fines de marzo la dificultad se ubicó en torno al 7,76%, la segunda mayor caída de 2026 luego del desplome del 11,16% en febrero durante la tormenta invernal Fern.
En este sentido, mientras BTC no vuelva a alcanzar valores similares o cercanos a su último máximo histórico, la fuga de mineros continuará y la dificultad seguirá en baja.
Por otro lado, cuando los mineros no logran cubrir sus costos, se ven obligados a vender bitcoin para sostener sus operaciones. De esta manera, se incrementa la presión de venta en un mercado donde el 43% del suministro ya está en pérdida, conviven grandes inversores que aprovechan los repuntes y predominan las posiciones apalancadas.
En este contexto, varias empresas mineras decidieron expandir sus negocios hacia la inteligencia artificial (IA) y la computación de alto rendimiento, que ofrecen ingresos más estables que la producción de bitcoin. Compañías como Marathon Digital Holdings y Cipher Mining ya están ampliando la capacidad de sus centros de datos en paralelo a sus operaciones tradicionales.


