Buenos Aires, 24 septiembre (NA) – El gobierno de Sergio Ziliotto abrió una licitación con un presupuesto oficial de $3.170.728.398,80 para contratar el corte de pasto y el desmalezamiento de banquinas en 16 rutas provinciales, una cifra que pone bajo la lupa el costo y el control del mantenimiento vial pampeano.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la Dirección Provincial de Vialidad realizó este martes la apertura de ofertas en su sede central de Santa Rosa. El proceso fue dividido en diez zonas y abarca tramos de las rutas 1, 2, 4, 7, 9, 11, 12, 13, 14, 18, 20, 24, 34, 101, 102 y 105.
El titular de Vialidad, Rodrigo Cadenas, defendió la contratación por su impacto sobre la visibilidad en curvas e intersecciones.
El argumento de seguridad vial es atendible, pero no elimina la obligación política de justificar la escala del gasto, vigilar la competencia entre oferentes y controlar que cada tarea certificada se ejecute en los kilómetros contratados.
Las propuestas fueron presentadas por Ismael Higinio Fuentes, Luis Antonio Lira, La Nueva SRL, Empresa Rigem y Sergio Calo. Cada oferente cotizó distintos renglones geográficos, por lo que la adjudicación puede distribuir recursos entre varios contratistas y exige un seguimiento separado por zona, plazo y resultado.
La propia DPV informó que el trabajo privado se complementará con tareas de conservación ejecutadas por agentes y equipos estatales. Esa coexistencia vuelve central la planificación: la administración de Ziliotto debe impedir superposiciones entre lo pagado a terceros y lo realizado con recursos propios, además de publicar los tramos intervenidos y las certificaciones que habiliten cada desembolso.
No se trata de una obra nueva ni de una reparación estructural de calzada. El objeto informado es el mantenimiento de banquinas, taludes y sectores próximos a rutas pavimentadas mediante corte de pasto y despeje de malezas.
El monto supera los tres mil millones de pesos y se financia con recursos provinciales, según la explicación difundida después de la apertura.
La división en diez zonas puede facilitar el despliegue operativo, pero también fragmenta el control administrativo. Cada renglón requiere verificar superficie, frecuencia, maquinaria, personal y cumplimiento. Sin esa trazabilidad, una tarea difícil de medir una vez que vuelve a crecer la vegetación queda reducida a certificados internos y pagos millonarios.
Ziliotto tiene responsabilidad directa sobre la política de gasto de la DPV, un organismo que integra la estructura provincial y administra fondos públicos.
La seguridad vial no se garantiza con el anuncio de una licitación: depende de que el presupuesto se transforme en banquinas despejadas, visibilidad comprobable y conservación sostenida en cada corredor.
Agencia NA


