WASHINGTON.- En un nuevo paso del alineamiento de la administración del presidente Javier Milei con el gobierno de Donald Trump, su principal socio internacional, la Argentina adhirió este miércoles junto a otros países a una declaración impulsada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) para combatir la sobreproducción industrial en sectores manufactureros claves, considerado como un “desafío fundamental para la economía global”.
El documento de la “Declaración ministerial conjunta” destinada a “abordar el exceso de capacidad y producción estructurales” fue firmado también por Australia, Alemania, Canadá, Corea del Sur, Francia, la India, Italia, Japón, México, Polonia, Turquía, Reino Unido y la Unión Europea (UE), en el marco del Comité de Comercio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El USTR, que lidera el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, había convocado una reunión de altos funcionarios de las 14 economías para iniciar labores destinadas a abordar esa problemática que apunta a la competencia con China en materia comercial.
Como resultado, los países que suscribieron el documento junto con Estados Unidos -que partió de las deliberaciones sostenidas durante la reunión ministerial de comercio del G-20 realizada en Milwaukee la semana pasada- expresaron su determinación de trabajar mediante “nuevas plataformas sectoriales específicas para examinar y adoptar medidas eficaces” frente a este problema en diversos sectores considerados de preocupación.
La declaración también hace un llamado a todos los países a poner fin al uso de políticas y prácticas ajenas a las reglas del mercado, que, según los firmantes, “distorsionan los mercados y perpetúan el exceso estructural de capacidad y producción”.
“Durante la presidencia de Estados Unidos del G-20, numerosas economías señalaron casos de exceso estructural de capacidad y producción en economías que superaban persistentemente la demanda mundial, sostenidos por políticas y prácticas ajenas a las reglas del mercado aplicadas por gobiernos extranjeros”, declaró Greer mediante un comunicado, en el que no hizo mención a China.
“De no controlarse, estos problemas seguirán perjudicando gravemente a las industrias nacionales, desplazando la producción local y obstaculizando nuestra capacidad para elevar el nivel de vida de los trabajadores y sus familias”, amplió Greer, el funcionario que en febrero pasado firmó en Washington junto al canciller Pablo Quirno el acuerdo recíproco de comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Argentina.

“La administración Trump seguirá colaborando con nuestros socios comerciales para defender nuestras industrias nacionales, a nuestros trabajadores y nuestra economía frente a las distorsiones derivadas de estas políticas y prácticas generalizadas”, completó Greer.
Aunque el texto de la declaración no nombra a ningún país en particular, el tema remite de manera directa a China, cuyo modelo industrial, apoyado en subsidios estatales y una capacidad instalada que supera con amplitud su demanda interna, ha sido el blanco recurrente de las quejas de Washington, Bruselas y otros gobiernos por la sobreproducción en sectores como el acero, el aluminio, los vehículos eléctricos, los paneles solares y los semiconductores.
El régimen de Xi Jinping ha rechazado esas acusaciones en reiteradas ocasiones y sostiene que su competitividad responde a ventajas de eficiencia y a la dinámica del mercado.
“En particular, el exceso de capacidad y producción estructural conduce a la sobreproducción y a una concentración excesiva de la producción; desalienta la inversión, la producción y el desarrollo de capacidad basados en el mercado; y socava las exportaciones basadas en el mercado”, señaló el documento firmado por los 14 países.
“Reconocemos que el exceso de capacidad y producción estructural en cualquier país plantea desafíos importantes para todos sus socios comerciales, ya que distorsiona los precios y los patrones de producción, disuade la entrada de nuevos actores y obstaculiza la innovación y la competencia”, añadió.
Específicamente, el texto detalló que en las deliberaciones de este año los miembros expresaron su preocupación por el exceso de capacidad y producción estructural —existente o proyectado para el futuro— en muchos sectores, entre ellos, automóviles y vehículos eléctricos, baterías, productos químicos, semiconductores básicos y paneles solares.
“Nos preocupa que, a falta de medidas oportunas y eficaces, el exceso de capacidad y producción estructural en estos sectores paralice nuestras industrias nacionales, desplace la producción local, destruya empleos, socave nuestras economías, obstaculice los esfuerzos de desarrollo e industrialización y, en última instancia, reduzca el nivel de vida de nuestra población”, alertó.
La relación comercial entre Estados Unidos y China ha estado bajo tensión durante la segunda administración Trump, por la imposición de aranceles, actualmente bajo una tregua hasta el 10 de enero de próximo tras acordar una prórroga a una competencia que ha afectado los mercados globales.


