Tres meses antes de su muerte, Presley Gerber apareció sonriente entre sus padres, Cindy Crawford y Rande Gerber, en un evento en Malibú. No se trataba de una presentación vinculada con la moda, la industria en la que había comenzado a trabajar siendo adolescente, sino de una causa que en los últimos años había pasado a ocupar un lugar central en su vida: la salud mental. Aquella noche del 11 de junio habló frente al público sobre sus propias dificultades, la vulnerabilidad y el camino que había recorrido para intentar recuperarse. Sería su última aparición pública.
Gerber murió este domingo, 20 de septiembre, a los 27 años, mientras se encontraba en un centro de rehabilitación, según los registros de la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles obtenidos por la revista People. Hasta el momento, no se informó oficialmente la causa de su muerte. Según TMZ, la autopsia aún no fue completada. En tanto, su familia pidió privacidad durante este momento “difícil y doloroso”.
En los meses anteriores, el hijo mayor de Crawford había comenzado a hablar cada vez más abiertamente de sus problemas de salud mental y sus adicciones. Lo hizo en entrevistas, en sus redes sociales y también a través de una serie de videos a los que llamó “Mental Health Mondays” (“Lunes de salud mental”), en los que compartía su experiencia con la intención de ayudar a quienes estuvieran atravesando situaciones similares.
“Rezaba para que fuera la última vez”
Uno de sus testimonios más crudos llegó en marzo. Gerber publicó en Instagram un video grabado antes de someterse a un tratamiento con ibogaína, una sustancia psicodélica derivada de una planta africana que se investiga por su potencial para tratar las adicciones, aunque su uso terapéutico no está aprobado en los Estados Unidos.
“Un momento de calma antes de que todo cambiara”, escribió junto a las imágenes. Contó que estaba aterrorizado ante lo que iba a atravesar y habló de la dificultad que le implicaba abandonar el control. “Sabía por qué estaba allí. Me enfrenté a aquello de lo que había estado huyendo y, en algún punto de todo eso, empecé a encontrar el camino de regreso a mí mismo”, expresó.
En aquel mismo posteo dejó una frase que hoy vuelve a cobrar relevancia: rezaba para que fuera “la última vez” que tuviera que regresar. Su madre y su hermana celebraron públicamente el paso que había dado. “¡Sos un guerrero! Atravesaste el fuego para encontrarte a vos mismo. ¡Estoy tan orgullosa!”, escribió Crawford. “Ese es mi hermano; estoy muy orgullosa”, agregó Kaia. Su padre también le dejó un mensaje: “Estoy muy orgulloso de vos y de tu valentía. Enfrentar lo difícil requiere verdadera fortaleza y verte encontrar el camino de regreso a vos mismo lo es todo. Te quiero muchísimo”.
No era la primera vez que Presley exponía lo que atravesaba. En diciembre de 2025, según publicó People, en un video de Instagram posteriormente eliminado, habló de los ataques de pánico que había sufrido y mencionó distintos medicamentos que había tomado, entre ellos buprenorfina, Xanax y Valium. Explicó entonces que había decidido contar su experiencia porque creía que otras personas podían estar pasando por situaciones similares.
En 2023, también había abordado su depresión durante una entrevista con el podcast Studio 22. “Es una parte enorme de mi vida. Es un trabajo las 24 horas, los siete días de la semana”, aseguró entonces. Su objetivo, explicó, era transformar lo vivido en una herramienta para otros. “Espero haber cometido los errores por algunas otras personas, para que ellas no tengan que cometer los mismos que yo”, dijo.
Una lucha que venía de años atrás
Años antes de comenzar a hablar públicamente sobre sus problemas de salud mental y sus adicciones, Presley ya había atravesado algunos episodios que habían tenido repercusión pública. El 1° de enero de 2019, cuando tenía 19 años, fue detenido en Beverly Hills por conducir bajo los efectos del alcohol. Meses después, recibió tres años de libertad condicional, debió completar un programa para conductores y cumplir dos días de servicio comunitario. En ese momento todavía no había alcanzado los 21 años, la edad mínima legal para consumir alcohol en los Estados Unidos.
Al año siguiente volvió a quedar en el centro de la atención pública por una decisión muy distinta. En febrero de 2020 apareció con la palabra “misunderstood” —“incomprendido”— tatuada debajo del ojo derecho. Ante las críticas que recibió, explicó en sus redes el motivo de la elección: “Dice ‘incomprendido’ porque así es como me he sentido durante toda mi vida”. Tiempo después se quitó el tatuaje.
Por entonces, Presley ya era conocido más allá de ser el hijo de una de las supermodelos más famosas de los años 90. Al igual que su hermana, Kaia Gerber, había seguido los pasos de su madre en la moda. Comenzó a modelar durante la adolescencia y trabajó para firmas como Moschino y Dolce & Gabbana, además de participar junto a Kaia de una campaña de Calvin Klein.
Sin embargo, con los años su discurso público fue alejándose de las pasarelas y acercándose cada vez más a aquello que ocurría en su vida privada.
Su última aparición pública junto a sus padres

El 11 de junio, Presley llegó junto a Crawford y Gerber al lanzamiento de We Are ENOUGH x Aviator Nation, en Malibú, una iniciativa cuyos ingresos estaban destinados a organizaciones vinculadas con la salud mental.
Durante un panel, el modelo volvió sobre su propia experiencia y situó uno de sus momentos de quiebre alrededor de los 23 años. Según relató, después de años en los que había tomado distintas medicaciones, comenzó un proceso para intentar distinguir sus pensamientos de aquello que consideraba su verdadero yo. También habló de la presión que había sentido al crecer bajo la mirada pública.
Fue allí donde dejó otra de sus reflexiones más personales. “El momento en que me sentí más libre fue cuando finalmente fui honesto conmigo mismo”, aseguró. También ofreció algunos de los recursos que utilizaba para atravesar los días difíciles: moverse, salir al aire libre y tomar sol. “Si no tenés ganas de moverte, acostate sobre el pasto”, recomendó.
Aquella sería su última aparición pública antes de morir.
Lo que Kaia había contado sobre su hermano
Pocas semanas antes de la muerte de Presley, Kaia había hablado sobre la situación de su hermano y el efecto que había tenido sobre toda la familia. En un perfil publicado por Vogue para su edición de septiembre, la revista describió lo vivido por Presley como una lucha contra la adicción que se había extendido durante una década.
“Cuando algo así sucede en una familia, de alguna manera pone a todos al mismo nivel”, explicó Kaia. La modelo y actriz contó que aquella dinámica la había llevado a identificarse como “la fácil” entre los dos hermanos y a evitar pedir ayuda porque sentía que sería demasiado para sus padres tener a dos hijos necesitándola.
Pero Kaia también destacó algo que en el último tramo de la vida de Presley se había convertido en una decisión consciente: dejar de esconder lo que estaba viviendo. “Mis padres fueron muy, muy privados durante la mayor parte de nuestras vidas y no compartían nada. Y ahora tenemos a este maestro absoluto, mi hermano, que dice: ‘Voy a mostrarme muy humano frente a todos’”, expresó y sumó: “Hay un límite para lo que podés esconder del mundo”.
Las palabras de Cindy diez días antes
Las declaraciones de Kaia no fueron las únicas que, en las semanas previas a la muerte de Presley, dejaron ver cómo Crawford y Gerber atravesaban una nueva etapa como padres de dos hijos adultos. El 10 de septiembre, apenas diez días antes de la muerte de su hijo, la revista PORTER publicó una entrevista con la supermodelo en la que habló de su experiencia frente al “nido vacío” y de la necesidad de aprender a correrse a medida que sus hijos crecían.

“Cuando se convierten en adultos, de repente pensás: ‘Bueno, tengo que dar un paso atrás. Quizás no sea la manera en que yo lo haría, pero…’”, reflexionó. Crawford contó además que esa etapa la había llevado a replantearse junto a su marido cómo sería su vida de pareja sin sus hijos en casa.
“Cuando te casás, hablás sobre qué tipo de familia querés o dónde van a vivir. Pero nadie habla nunca de cómo es esta etapa, el nido vacío, porque está tan lejos que ni siquiera podés imaginarla”, señaló. Para ella y Rande, agregó, se había convertido en “una oportunidad para redefinir” su relación.
En aquella misma conversación, Crawford también habló del futuro. Contó que esperaba algún día convertirse en abuela, aunque no creía que ninguno de sus hijos estuviera cerca de tener hijos. “Espero poder vivir esa experiencia, porque parece muy divertida”, expresó.


