Al comprar una casa usada, uno de los mayores miedos de los inversores son las sorpresas inesperadasal momento de remodelar, que pueden afectar los tiempos de mudanza o el presupuesto. Sin embargo, para otros, las propiedades con defectos visibles esconden un gran potencial.
Es el caso de Vic y Marsha Steinglass, una pareja que en 1972 adquirió, por tan solo US$58.500, un terreno de más de 4000 m² frente al mar en la ciudad de Rockport, dentro del estado de Maine en Estados Unidos. En el lote había una pequeña casa, de 130 m², construida en 1940, que había sido utilizada como taller de barcos. Este alojamiento, conocido por los vecinos como “la letrina de la playa” por su poco mantenimiento, fue perfecto para la pequeña familia, que apodó el espacio como “el campamento”.
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Después de haber encontrado la ubicación soñada, la pareja emprendió un camino que no fue fácil, y mucho menos rápido. Debieron pasar por largas y dificultosas obras hasta conseguir la casa principal y la casa de playa de la actualidad, ambos edificios con un gran valor arquitectónico.
Al principio, realizaron pequeñas modificaciones para asegurarse de que la casa podía ser habitada. Pero el nacimiento de su segundo hijo fue el punto culmine: necesitaban más espacio.

La familia emprendió el proyecto para convertir “la letrina” en una casa de tres habitaciones y, aunque llamaron a un arquitecto local, la mayor parte del trabajo inicial lo realizaron ellos.

Los dos hijos se criaron entre esas cuatro paredes, reformadas con los esfuerzos de sus padres, pero su vivienda estaba por cambiar. Marsha Steinglass era admiradora del arquitecto Hugh Newell Jacobson: creador de la casa de Jacqueline Kennedy Onassis en Martha’s Vineyard, y finalmente lo contactó para hacer su sueño realidad.
El arquitecto creó una casa en la parte de arriba del terreno, cerca de la calle sin salida, de dos estructuras colocadas una al lado de la otra —una unos pasos más adelante—, cada una de dos plantas con techos a dos aguas.

La propiedad fue finalizada en 2008 y disfrutada por la familia desde entonces. Sin embargo, se encuentra a la venta, según el medio inmobiliario Realtor “porque la pareja necesitaba reducir el tamaño de su vivienda, sumado a su deseo de crear una verdadera riqueza generacional para sus hijos”.


La propiedad en venta

El anuncio de venta asombró a los vecinos y a los fanáticos del arquitecto: el precio de la propiedad alcanza los US$5.200.000.

En el portal describen la oportunidad como “impresionante casa de diseño moderno con líneas depuradas y un interior luminoso, además de una casa de playa junto al agua, construida en la década de 1940”. La vivienda principal cuenta con dos dormitorios, dos baños completos y un toilette, mientras que la segunda residencia cuenta con dos habitaciones y un baño completo, además de cocina.

En el portal detallan el precio de los impuestos, que asciende a US$36.057. Esta fue una de las razones por las que los Steinglass decidieron mudarse, según declaran desde Realtor: el vertiginoso aumento de los impuestos sobre la propiedad en Rockport está “devorando” los ahorros que la pareja guarda para la jubilación.



