La llegada de nuevas marcas chinas modificó el mapa de la industria automotriz argentina y planteó un desafío particular para las marcas premium tradicionales. Con precios competitivos y una oferta creciente de vehículos eléctricos, los fabricantes asiáticos comenzaron a disputar un mercado en el que durante años las marcas alemanas ocuparon un lugar de referencia.
Conrado Wittstatt, gerente general de Audi y Ducati Argentina, tiene una mirada menos defensiva, especialmente en el terreno de los eléctricos. Consideró que la oferta de vehículos de menor precio puede contribuir a que más consumidores se familiaricen con ese tipo de movilidad. “Sobre todo en lo que es eléctricos 100%, el hecho de que haya una propuesta de productos chinos de bajo precio ayuda muchísimo a instalar este concepto”, dijo durante la sexta edición del summit de Movilidad organizado por LA NACION.

Según su análisis, para alguien que todavía no conoce esta tecnología, comenzar con un vehículo de menor precio implica asumir un menor riesgo. “Cuando uno ingresa a este mundo con un producto de menor precio, arriesga menos”, explicó en diálgo con Carla Quiroga, periodista de LA NACION, y anticipó que “en el mediano a largo plazo va a haber mucho más oferta de eléctricos”.
Para Audi, sin embargo, la competencia no se define solamente por el precio. “El que compra un auto como los nuestros en realidad busca un paquete completo que tiene que ver con cuestiones emocionales y otras duras como la tecnología”, explicó. En ese paquete, según el ejecutivo, pesa la trayectoria de la marca, pero también la tecnología, el diseño, las prestaciones y la experiencia de conducir el vehículo.
La estrategia de Audi frente a la electrificación no comenzó con la reciente expansión de la oferta china. La marca lanzó el e-tron en la Argentina en 2020 y, según Wittstatt, ya son varios los vehículos de ese modelo que circulan por las calles.
El proceso implicó no solamente incorporar nuevos modelos, sino también adaptar la estructura que acompaña. La compañía trabajó con su red de concesionarios para capacitar al personal y preparar las instalaciones para la nueva tecnología. Además, incorporó cargadores en sus concesionarios y avanzó en el desarrollo de infraestructura fuera de la red propia. Para eso, realizó un acuerdo con Shell para instalar cargadores de alta capacidad en las principales arterias y autopistas que salen de Buenos Aires.

“Hoy podés ir con un auto eléctrico de Buenos Aires a la costa, a Rosario y a Córdoba”, afirmó Wittstatt. De todos modos, reconoció que todavía queda un largo camino por recorrer.
En otros mercados, Audi ya ofrece vehículos eléctricos de altas prestaciones, incluidos deportivos de casi 1000 caballos de potencia. “La Argentina todavía no está madura para ese tipo de productos”, sentenció.
Un mercado premium que vuelve a crecer
La discusión sobre la competencia se da en un momento que Audi considera favorable para el segmento de vehículos premium en la Argentina. “Es un buen momento y de recuperación del mercado premium”, señaló. Para el ejecutivo, confluyen algunas condiciones de la macroeconomía que permiten importar vehículos con mayor libertad y, al mismo tiempo, una renovación de la oferta con numerosos lanzamientos.
La eliminación del denominado impuesto interno fue uno de los factores que, según su análisis, modificó las condiciones del segmento. Wittstatt calificó a ese gravamen como “sumamente distorsivo” y recordó que, en determinados momentos, llegó a representar hasta el 100% del precio de un vehículo. “Tenías el auto y otro auto de impuestos”, graficó.

La eliminación del impuesto, sostuvo, permitió que el segmento premium tuviera un mejor desempeño que el resto del mercado. Sin embargo, consideró que todavía existen otros componentes impositivos que inciden fuertemente sobre el precio final. Entre ellos mencionó Ingresos Brutos, que impacta tanto en la terminal como en el concesionario. “Le vendemos un auto a un concesionario y pagamos como terminal Ingresos Brutos. El concesionario lo vende al cliente y paga de vuelta”, explicó.
Además, señaló que existen otros impuestos de menor cuantía que, acumulados, terminan teniendo una incidencia relevante en el precio final de los vehículos.
Otro de los atributos que, según el ejecutivo, adquiere relevancia en el segmento premium es la posibilidad de configurar el vehículo. “De cada 100 autos que salen de la línea de montaje, pueden ser todos diferentes”, afirmó. Y la personalización va mucho más allá del color de la carrocería. Puede incluir llantas, interiores, inserciones, niveles de equipamiento, suspensiones y sistemas de tracción.
A eso se suma la posibilidad de elegir entre diferentes tecnologías de movilidad. Actualmente conviven en la oferta los motores de combustión interna, los híbridos, los híbridos enchufables y los eléctricos.

Los SUV desplazaron a los sedanes
Esa variedad también se refleja en las carrocerías. El modelo más vendido de Audi actualmente en la Argentina es el Q5, un SUV de gran porte que, según Wittstatt, se ubica dentro de una familia de productos que va aproximadamente de US$80.000 a US$130.000. La situación es diferente de la de años atrás, cuando los modelos A3 y A4 tenían un mayor protagonismo.
El ejecutivo vinculó el cambio con la tendencia global hacia los SUV. La posición de manejo más elevada, una mayor sensación de espacio y una percepción de mayor seguridad son algunos de los motivos que, según su análisis, explican la preferencia.
La renovación de la gama será otro de los pilares de Audi para sostener su crecimiento en el mercado argentino. Durante el último año, la marca lanzó nuevos Q3, A3, Q5, A5 y A6. La próxima gran novedad será el RS5, que Wittstatt definió como “un auto descomunal” por la combinación de tecnologías que incorpora. El modelo tendrá inicialmente una versión sedán y más adelante también una carrocería Avant.
Son vehículos de precios elevados, reconoció el ejecutivo, pero consideró que existe un mercado dispuesto a comprarlos. “Hay un mercado que está creciendo, que se está animando”, sostuvo.
Para Audi, en ese escenario, la competencia ya no pasa únicamente por quién ofrece el precio más bajo. La apuesta es que el comprador premium siga encontrando valor en una combinación de tecnología, diseño, personalización, trayectoria y experiencia de marca, mientras la electrificación suma nuevos jugadores y amplía el universo de consumidores.


