Tres días después del superclásico ganado por Boca (1-0, en la Bombonera), con un discutido y polémico arbitraje de Nicolás Ramírez, que despertó el enojo de muchos sectores en el mundo River, el presidente del club, Stefano Di Carlo, que había manifestado su malestar a través de redes sociales (“Cuando los errores favorecen siempre a los mismos dejan de ser errores. No tienen vergüenza ni límites. Están destruyendo al fútbol argentino a la vista de todos”), profundizó su postura en declaraciones realizadas en el programa F12 de ESPN.
“Fue un arbitraje desastroso, más allá de nuestros errores. Una mirada muy negativa de Ramírez, además de ser un muy mal árbitro, fue decididamente a complicar el partido. Nada que no sepamos”, comenzó diciendo el máximo dirigente millonario.
Más frases de Di Carlo:
“Es una descripción de la realidad. Es lo que la agenda pública ha tratado y conversado. Hemos pedido que Ramírez no nos dirija más. Lo pedimos concretamente por nota en el día de ayer. Antes no porque es tal la cantidad de situaciones incómodas con árbitros, es como que casi no podría funcionar el fútbol. Es la posición que toma River y que empieza con el famoso penal a Ángel Correa en el partido con Tigre. No salimos a vociferar cualquier cosa ante situaciones menores. Estamos hace trece años, la administración del club, yo un año como presidente, convivimos con eso hace mucho tiempo. Hay que salir a advertir. A nosotros la única prioridad que tenemos es el fútbol de River. Como hay tanta hostilidad con River y claramente no les importa nada, salimos a plantearlo. Esto hay que empezar a hablar como un problema sistémico. Cuando de once fechas hubo problemas en cinco, hay que mirarlo. Cuando en casi todas las canchas se cuestiona a la dirigencia de la AFA, es un problema sistémico”.

“Cuando los errores son siempre para el mismo lado dejan de ser errores. Cuando venimos con el VAR de Paletta, que no sé qué pasó, más un codazo a Paulo Díaz. Cuando es recurrente… Uno conversa con muchos presidentes de los clubes, están en desacuerdo y nadie lo dice. ¿Por qué un montón no se expresan? Porque al ver lo que hacen con River, es aleccionador. ‘De ahí para abajo me van a destrozar, me quedo en silencio’, piensan. Esto es ofensivo. Ofende cada dirigente profesional, cada jugador. Escuchaba a un jugador de Belgrano. Estos se han roto el alma para llegar a jugar y sabés lo que deben sentir ellos, que hay un señor con un celular jugando a hacer justicia. Dios quiera que encuentren un límite”.
“Todo el comentario de los dirigentes te indica que ocurre eso [que hay alguien de poder manejando el arbitraje con un celular]”.
“En lo futbolístico, River tiene errores propios. Fue un partido más o menos gris. River no pateó al arco, es inapelable, no nos representa. Hay un factor que incide en la cabeza de los jugadores, cómo te desmoraliza en la injusticia o la manipulación. Hay problemas propios y así y todo Boca pateó seis veces al arco, fue un partido pobre, Boca mereció más que River a partir de esas situaciones que desnaturalizaron el partido. Hay una cuestión que es la cabeza y juega con todo esto”.
“La predisposición de River al diálogo va a estar siempre. Lo que buscamos es normalidad. Más que charla son hechos lo que necesita el fútbol”.
“Va a llevar tiempo para acomodar cosas que estaban mal futbolísticamente. Con mucha adversidad, tiempo atrás, se pudo revertir la situación. Queremos que el fútbol de River se imponga y estamos convencidos de que pasará. Este equipo completo tiene dos meses, setenta días completos. A nosotros lo que nos está complicando mucho es el acumulado, tres años sin resultados. Los famosos 70 millones de dólares que tanto se habla fueron para construir la base de una corrección profunda que hicimos en el último mercado de pases y fortalecer la estructura para los próximos años. Hemos traído casi cinco o seis titulares naturales, no es que fueron complementos. Lo hicimos hace sólo dos meses y requiere tiempo”.


